

En 2 visitas consecutivas vi 2 ejemplares en cada una, pero esta 1ª vez estaban lejos y escondidas.


Milagrosamente esta vez no hubo molestias a las aves, y tan pronto dormitaban como se espabilaban.

Finalmente se espabilaron del todo y ya se pusieron a hacer su típico movimiento de nutrición.

Un lujo que vamos a echar de menos cuando conviertan, más tarde o más temprano,a la ensenada de Llodero en un erial o en una explanada de hormigón, ¡qué triste es todo!
Hola, fenixa; dos cosas: una, felicitarte por estas fotos tan bonitas. Dos; avisarte de que he cambiado el título de mi blog. Mit allen Drum und Dran ya no tenía sentido. Ahora se llama "Andan volando". Un saludo.
ResponderEliminarPues los seguiremos en su nueva andadura volando.
EliminarUna pena que se terminen cargando ese sitio, los señores del hormigón son insaciables. Saludos
ResponderEliminarArderán en el infierno, o al menos eso espero.
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