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domingo, 21 de abril de 2019

Escapada a Galicia en febrero: Pocos bichos.

El tradicional viaje de fin de semana en febrero a la costa gallega más cercana a Asturias no salió del todo bien, con muy pocas aves interesantes, salvo la gaviota esquimal, de la que nos ocuparemos en la siguiente entrada. Como este andarríos chico (Actitis hypoleucos) de Cariño, hacía tal calor que merecía la pena darse un chapuzón.

 Pocas especies y en poco número, poca cosa destacable, por ejemplo, los chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula) de las playas de Espasante, media docena, y una docena en San Cibrao.




Un zarapito trinador (Numenius phaeopus), siempre escasos como invernantes, en Viveiro.













Del mismo lugar, un archibebe claro (Tringa nebularia). Había otro en O Vicedo.










Ostreros (Haematopus ostralegus), 11 había en Cariño.








Afortunadamente, nunca fallan en Cariño.













En Foz, otros 5.













Garzas reales (Ardea cinerea), como esta del Puerto de O Barqueiro, en cada ría.











Las gaviotas me fallaron, con bajos números y ni una sola gaviota blanca, primera vez que me sucede en 5 años, mala suerte porque en pocos días llegaron unas cuantas. Lo más blanco que vi, algunas gaviotas argenteas (Larus argentatus), como esta de Cariño.








Interesante concentración de gaviotas canas (Larus canus), en Cariño, con 5 ejemplares.













Pero no pude localizar a Phil, que es todo un clásico.












En Estaca de Bares, decenas de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis).










Pero muy poco paso de aves marinas, aparte de los siempre presentes en el paso alcatraces atlánticos (Morus bassanus).










En Cabo Ortegal, impresionaba verlos pasar frente a Os Aguillons.












Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), en paso también en Estaca.












De patos buceadores, nada de nada. De paseriformes, algunos detalles, como un par de bisbitas costeros (Anthus petrosus) en el pueblo de Bares, fue incapaz de sacar una foto decente.









Gran cantidad de acentores comunes (Prunella modularis), como este en San Andrés do Teixido.









Y finalizo como empecé, con un baño en Cariño para quitar el calor, en este caso le tocaba al escribano soteño (Emberiza cirlus).

martes, 12 de diciembre de 2017

Pajareando por cabo Busto el mes pasado.

Coincidiendo con una entrada masiva de paseriformes invernantes, disfruté mucho casi sin alejarme del faro del Cabo Busto.
Algunas aves era la primera vez que las veía aquí, como los 5 herrerillos capuchinos (Lophophanes cristatus) que había entre los pinos. En los mismos árboles, un buen bando de carboneros comunes, herrerillos comunes y carboneros garrapinos. Páridos a montón.







Sin duda los más abundantes aquel día los pinzones vulgares (Fringilla coelebs).













Entraban por cientos desde el Norte de Europa, igual que los muchísimos y muy agotados y confiados petirrojos (Erithacus rubecula) que pasarán el invierno aquí.











Cientos también los bisbitas pratenses (Anthus pratensis) que salían de los praos...










...de los matos...














...y de las copas. Por todas partes.






En el propio faro se veían muchos busardos ratoneros (Buteo buteo), muchos de ellos también vienen a pasar el invierno.







Lavanderas blancas (Motacilla alba) también por decenas.









Mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita) también reclamando casi en cada árbol.












También los abundantes zorzales comunes (Turdus philomelos) reforzaban en mucho la población de aves locales.












Los pájaros sedentarios y casi conocidos ya ejemplar por ejemplar tampoco me fallaron al encuentro, como el acentor común (Prunella modularis).










Colirrojos tizones (Phoenicuros ochruros).












Cornejas negras (Corvus corone).













Verderón común (Chloris chloris).










Mirlos comunes (Turdus merula).









Escribanos soteños (Emberiza cirlus).














O gorriones comunes (Passer domesticus). Un buen mogollón, vamos.













Un lugar perfecto, incluso si no te gustan los pájaros.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Dunas gallegas: Traba.

Termino aquí con esta serie de entradas sobre las preciosas dunas que me encontré en vacaciones, especialmente interesantes porque estaban en plena floración. Con todo, aquel día en Traba ni todas las flores de las dunas tapaban el hedor de la marsopa (Phocoena phocoena) que me encontré un poco apartada en la duna.








Por el tamaño, forma de las aletas y forma de los dientes, aunque no soy ningún experto, y la lógica es que este pequeño cetáceo, que habita por aquí, y al que he visto varias veces mientras observaba aves amarinas, sea el infortunado.










Estaba lleno de artrópodos carroñeros por dentro, desde luego se habrán dado un buen festín estas últimas semanas, y en unos meses el esqueleto va a estar limpio y digno de exposición.










De las plantas que hablábamos, abundantes y variadas, la más llamativa porque tapizaba amplias zonas de la postduna, la algodonosa (Otanthus maritimus).











También muy frecuente en esta zona alejada del mar, la armeria de mar (Armeria pubigera).












Abundantes y espectaculares, los nardos marítimos (Pancratium maritimum).













Más cerca del mar, jugándosela cada invierno en su conquista de las dunas recién creadas, la lechetrezna de las dunas (Euphorbia paralias).










Misma situación la del ubicuo cardo marítimo (Eryngium maritimum).












En el interior hay una laguna que en invierno es una delicia, por lo que cuentan, pero en verano estaba seca, siendo un reino de carrizos y juncos.












Desde el observatorio, nada que ver, salvo pequeños pajarillos.












Ni siquiera posaron bien, no sé dónde enfocó la cámara al escribano soteño (Emberiza cirlus).











El zarcero políglota (Hippolais polyglotta) sí posó decentemente.
















También las tarabillas comunes (Saxicola rubicola).











Buenos bandos de pardillo común (Carduelis cannabina).









Y afortunadamente, también de gorriones comunes (Passer domesticus).









En definitiva, un paseo muy agradable complementario a la deliciosa playa de Traba.













En invierno volveremos.