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sábado, 22 de septiembre de 2018

El Hondo: Lagunas del Centro de Interpretación

Los amables técnicos de El Hondo me habían comentado que me pasase por las lagunas acondicionadas alrededor del centro de interpretación porque se encontraban muchas especies más cerca que en el propio pantano y además había buenas condiciones para fotografiarlas, y aunque no muy convencido, para allá nos fuimos y desde luego es de agradecer el consejo.








Estas charcas están muy bien cuidadas, hay una minireserva muy interesante de flora, y además el recorrido enlaza diferentes hábitats entre lagunas.












Desde luego la especie estrella, una vez que constatamos que no había ninguna cerceta pardilla en aquel momento, fue la focha moruna (Fulica cristata). Nunca había visto una en libertad, y conseguimos ver hasta 6 ejemplares en las distintas lagunas.






Lo mejor fue ver un pollito, que aunque sea sólo uno, merece la pena en esta especie tan amenazada de extinción.










Aunque tienen fama de esquivas, se pudo observar a los ejemplares bastante bien...













...pero sin duda este ejemplar se llevó la palma, colocándose durante unos minutos interminables justo delante nuestro. Al estar protegidos por la vegetación, pudimos disfrutar de sus evoluciones a menos de 5 metros, un sueño hecho realidad.












Por muchos vídeos o fotos que hayas visto, tener a esta focha delante no tiene nada que ver, los "cuernos" destacan una barbaridad, y las diferencias que a distancia se difuminan, como el color grisáceo del pico, o el diferente grado de penetración del plumaje negro en el escudete, que lo separan de la focha común, se hacen evidentes.










Se alimentaba freneticamente en la vegetación de la charca, sacudiendo el pico cada vez que arrancaba la materia vegetal para poder tragarla mejor.









Os pongo un cutrevídeo.















Nos comentaba un técnico que el proyecto de reintroducción de la Comunidad valenciana de esta especie, que ha liberado varios ejemplares en los últimos años, especialmente en La Albufera, ha ayudado a que haya en El Hondo una población estable.





Además, se han hecho actuaciones para mejorar el hábitat y la alimentación de la focha moruna, que también han favorecido su presencia.










Una pasada de especie.













A su alrededor, muchas fochas comunes (Fulica atra), que pasaban desapercibidas  con las morunas. Parece increíble lo complicado que es separar estas especies a distancia, y esto es un problema, en especial por la caza, que no discrimina a unas y otras, y accidentalmente se acaba con la moruna.








De otras especies, podemos reseñar al avetorillo (Ixobrychus minutus), que es todo un equilibrista del carrizo.












Seguramente había muchos, pero es una especie muy difícil de encontrar por ser muy críptica.











El calamón (Porphyrio porphyrio) también pululaba entre el carrizo, viéndose 3 ejemplares, difícilmente fotografiables por sus costumbre esquivas.











Los observatorios están a lo largo de la ruta perimetral y cubren mucha superficie.













Garcillas cangrejeras, garcetas comunes, ánades azulones, gallinetas comunes...unos días antes se habían visto flamencos.











Curiosamente, había pocas anátidas aparte de los azulones, como este porrón europeo (Aythya ferina).

lunes, 5 de septiembre de 2016

Por la Albufera de Es Grau

Tenía muchas ganas de conocer la Albufera de Es Grau, en Menorca, y salí muy contento y con buenas sensaciones.
















Habría que calificar como excelentes tanto los senderos como los observatorios, diseminados a lo largo de varios kilómetros del borde de la reserva.
 Aunque algunos de ellos están bastante alejados, y hace falta óptica de largo alcance, en otros es fácil localizar a la avifauna, aunque, como en este caso, el ansiado calamón (Porphyrio porphyrio) se pone a contraluz y no hay nada que hacer...



















Una pena porque estuvo un buen rato al lado mismo, pero cuando la luz es así de mala no hay más remedio que conformarse con observarlo y dejar para otro día la fotografía.












Otro ejemplar, muy lejano por desgracia, dio una buena demostración de la peculiar manera de comer bulbos de los vegetales sumergidos bajo el agua, usando espectacularmente sus enormes patas y el pico para trocear y literalmente pelar los tallos.













A diferencia de otros humedales mediterráneos, hay una extensa orla muy feraz de leñosas, haciendo de excelente parapeto para las aves, con arbustos tan intrincados como el lentisco (Pistacia lentiscus)...








...la sabina marina (Juniperus phoenicia turbinata)...











...o el acebuche (Olea europaea sylvestris), en este caso cubierto de abundantes líquenes y epífitas, lo que da muestra de la limpieza del aire de este lugar.











Todo esto hace que prosperen muchos pajarillos de la maquia, siendo sin duda el más abundante la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).













En la propia albufera, aunque no había gran variedad de aves, hay que tener en cuenta que julio es muy mal mes, y sin embargo estaba lleno de acuáticas, sobre todo fochas comunes (Fulica atra).









Centenares de ellas en cualquier parte donde se mirase.









Estuve mirando bien concentrado por si saliese la sorpresa de alguna focha moruna, pero no hubo manera.










Sí que había varias decenas de pollos de gallinetas comunes (Gallinula chloropus). Sus padres no andaban lejos.







Entre los cañizos, una presencia muy agradable, la garza imperial (Ardea purpurea). Había un par de ellas.












Esperaba ver muchas zancudas, pero en esta ocasión estaba claro que la fecha no era la más indicada.











Igualmente, las anátidas no eran muy abundantes, siendo casi todos ánades azulones (Anas platyrynchos).










Algunos zampullines chicos (Tachybaptus ruficollis) bien guapos.














Además de las abundantes gaviotas patiamarillas (Larus michahellis michahellis), algunas limícolas, en números pequeños, como cigüeñuelas, chorlitejos chicos y grandes, andarríos chicos y grandes, me imagino que en paso, por ejemplo ahora mismo, me hubiese encontrado muchos más.









En resumen, aunque no vi tantas aves como esperaba, lo agradable del paseo, y el paisaje tan acogedor me hicieron salir muy contento de este espacio natural menorquín.