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miércoles, 14 de mayo de 2014

Un paseu por el Cabu Peñes (III): Plantitas.

Sin que fuese la intención más directa (iba a páxaros), también fotografié varios ejemplares de plantas que me llamaron la atención. Empiezo por la que no supe identificar en principio y que el amigo César Fernández me echó un capote: el gorbizu (Pedicularis sylvatica).









Del mismo tono de color, la armeria (Armeria pubigera).










Y aún hay más del mismo rosa, la vulneraria (Anthyllis vulneraria).










Frágil, la colleja (Sylene vulgaris).










Flores bien guapas también las del narciso acampanado (Narcissus bulbocodium).










Del mismo color, pero muy humildes, las de la berza marítima (Brassica oleraceae sylvestris).







Y termino con una planta indeseable, la invasora uña de gato (Carpobrutus edulis).








Prometo ir otro día con más atención mirando al suelo.









jueves, 25 de octubre de 2012

Entre Caleao y la Felguerina (IV): Las últimas plantitas.

Que fotografié, porque haber, hay plantas como para aburrir.
Ya estamos en el territorio del haya (Fagus sylvatica), y el sotobosque escasea, aunque siempre se encuentran sorpresas, como este precioso hipérico (Hypericum androsaeum).













Las hayas siempre con formas extrañas, mágicas, y si te pilla la noche, impresionan esos brazos que se alzan al...no sigo, que luego tengo pesadillas.










Por fin saco un fruto comestible: el arándano (Vaccinium myrtillus).








Unas flores también llenas de elegancia, las campanillas (campanula patula). Creo.










Mismo color, mucha menos delicadeza, Daboecia cantabrica.








Y mínimo tamaño, mismo color también. Con reservas, galeópside (Galeopside sp.).









Y seguimos con el mismo tono de color rosa (curioso), creo que persicaria (Polygonum persicaria ).











Cambiando al amarillo, en los bordes del camino, hierba de Santiago (Senecio jacobeana).









En los arroyos (por aquella época secos), un sauce de montaña, el sargatillo (Salix eleagnos angustifolia ).






Increíble el estrés hídrico que debieron soportar este verano árboles como este, tan dependientes de las corrientes permanentes de agua.








Este otro sauce, o sarga cenicienta (Salix atrocinerea), sale casi en cualquier sitio, sin falta de la ribera de un río.











Otro árbol, muy ligado a la humedad, no solo del subsuelo, sino también de las nieblas que con sus anchas hojas destila, el tilo de hoja grande (Tillia platyphyllos).





Y termino con una que sí que sabe lo que es resistir, una planta crasa, la uña de gato (Sedum sediforme), sobreviviendo en las lleras.

He hecho auténticos esfuerzos por no meter la pata con las clasificaciones, si metí la pata, me avisáis, es la única manera de aprender.

Próxima entrada, paisajes (verdes y espectaculares, y mariposas).








jueves, 20 de septiembre de 2012

Peña Vera (Puerto de la Cubilla), II: Miscelánea

Seguía la niebla, aunque de vez en cuando nos sobrevolaba algún buitre leonado (Gyps fulvus).















Aunque es zona en la que es habitual encontrar al roquero rojo, la sorpresa fue encontrar en plena cima al colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), un juvenil. Foto ultrarrecortada.










Mariposas, pocas había. Una licena, que me salió quemada en esta foto, creo que la Polyommatus coridon.








Era una hembra, el desgaste tan brutal no favorece la identificación, lo mismo que mi bisoñez con las mariposas.










Siguiendo con plantitas interesantes, y a las que hasta muy recientemente no hacía demasiado caso, la uña de gato (Sedum acre).









Otra de buen color amarillo, la hierba de Santiago (Senecio jacobaea).









Un clásico de la montaña, quitameriendas (Merendera bulbocodium).





Y me extrañó mucho ver, aislada, a una posible escabiosa ( Scabiosa columbaria), a más de 1.750 metros de altura. ¿ ?












Desde arriba, la enormidad de los puertos de Pinos, o de Mieres, no nos metamos en polémicas micronacionalistas...










Terreno propicio para retamas y escobas (Cytisus sp.).











Detrás, presencias simpáticas y promesas de placer culinario.










Y mejor mantenerse a cierta distancia de la versión adulta del anterior...podría contar muchas anécdotas sobre carreras en medio del monte, de varazos preventivos, y de vacas torinas, prometo un especial "encuentros vacunos".








Cuando se nos echaban encima la niebla y la noche, aún disfrutamos de un divertido sainete protagonizado por las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax).








Entre chillidos, reproches, y algún picotazo nos entretuvieron un buen rato.












Un poco apesadumbrados porque en ningún momento despejó la niebla nos fuimos, pero el que no se entretiene es porque no lo intenta, y hay que decir que nos lo pasamos bien con el resto de divertimentos.

Las chovas parece que tampoco saben lo que es el aburrimiento.