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miércoles, 17 de enero de 2018

Buen año de lúganos en Gijón

Esta siendo un buen invierno de lúganos (Carduelis spinus) en Gijón, con concentraciones en el Parque Fluvial del Piles y lagunas de Granda cercanos al centenar de ejemplares.










Como es típico de aves que vienen en abundancia coincidiendo con grandes cosechas de semillas de aliso, y combinadas con inviernos fríos, hay años en los que son escasos, pero este invierno la irregularidad hace que toque buenos bandos por los tramos fluviales asturianos.

sábado, 21 de enero de 2017

¿De dónde habrá salido?

Nos quedamos de piedra César y yo cuando en una salida por el parque fluvial del Piles, en Gijón, vimos en una isleta del río una tremenda y hermosísima calabaza, solitaria, colgando.












Investigando un poco, se trata de la calabaza de cabello de ángel (Cucurbita ficifolia), bastante resistente al frío y cultivada desde sus ancestros en los Andes para hacer dulces. Me imagino que la planta enraizó en la isleta y se las arregló para trepar, captar la luz a través de los alisos, florecer y obtener un único pero enorme fruto. Curioso.


jueves, 19 de enero de 2017

Lúganos: Cada vez menos.

En los censos que hago para el programa SACIN de la SEO he constatado este año que ha sido muy escaso el lúgano (Carduelis spinus) en el recorrido habitual que hago por entornos óptimos para la especie en Gijón, en tramos arbolados con alisos del río Piles.









Después de una década siguiendo el mismo recorrido, ya sé casi con seguridad en qué árboles van a aparecer, y este año, en las dos visitas, por desgracia, en vez del alrededor de un centenar en buenos años, o unas cuantas decenas, uno normal, me he encontrado con una veintena en total.








Podemos argumentar que las 2 visitas fueron anteriores a esta ola de frío, que posiblemente haya reclutado más ejemplares, pero la tendencia es clara año tras año.










Queda bastante claro, las razones se las dejo a los científicos, pero algo tendrá que ver con los inviernos tan templados que estamos teniendo, midiéndolos de manera global, no teniendo en cuenta episodios puntuales de frío como el actual.



Así que me temo que va a ser uno de los pájaros que veamos descender con el cambio climático, lo que nos impedirá disfrutar de las prestosas hazañas de equilibrio mientras buscan semillas de aliso (y de paso haciéndonos crujir dolorosamente las cervicales).
Os dejo un minivídeo, menuda actividad tienen los lúganos, pero se ve mucho mejor cuando son decenas los pájaros que comen al unísono en un solo árbol, eso sí que es un espectáculo.



lunes, 14 de diciembre de 2015

Haciendo el SACIN: Pito real ibérico

Censar siempre es un motivo de satisfacción, porque además de realizar voluntariamente una labor científica, de darte cuenta de patrones en la distribución de las aves después de muchos años de patear el mismo trayecto, y de obligarte a madrugar para otear el mismo paisaje en condiciones muy diferentes, climatológicas, familiares, e incluso anímicas, uno siempre encuentra cosas guapas, por ejemplo, en el Parque fluvial del Piles de Gijón, este guapo pito real ibérico (Picus sharpei).



Fuese por lo temprano que era o por la helada que había en el prao, el tradicionalmente esquivo pito estaba cercano y tranquilo.











Como se ve por la bigotera roja, con solo un pequeño reborde, es un macho. Si fuese hembra tendría la bigotera negra.












Como también vemos, domina el verde grisáceo en torno a los ojos, faltando completamente el antifaz negro que sí ostenta el pito real europeo (Picus viridis), que ahora parece que se separa en una especie diferente al ibérico.








Podría parecer que un ave de un colorido tan espectacular, y con un contrastado verde y rojo (colores complementarios) tendría que destacar a kilómetros.










Pero la verdad es que este tono de verde le viene perfecto para pasar desapercibido en los praos asturianos.












No llegué a saber qué estaba comiendo, pero el pico manchado de tierra húmeda me daba una pista.













Cuando vio a un perro con su dueño, se acabó el espectáculo, y de un salto y un par de aleteos, a camuflarse en el tronco de un árbol, y allí (como suele suceder mucho más frecuentemente que este encuentro tan afortunado), el relincho estridente de su reclamo es lo único que lo delata.





domingo, 11 de enero de 2015

En los alisos

Los alisos (Alnus glutinosa) del Parque fluvial del Piles de Gijón guardan un gran tesoro de aves invernantes que se alimentan de o en sus ramas y frutos, y aunque este año no hace frío suficiente para verlos en grandes números, como sucedió en otros inviernos más crudos, sí que se pueden encontrar muchos pequeños paseriformes, como el zorzal común (Turdus philomelos), que encuentra un posadero perfecto en sus ramas. Números flojos para esta especie este invierno.





Otra que hace aquí sus inviernos es la curruca capirotada (Sylvia atricapilla), bastante abundante este invierno.












Los lúganos (Carduelis spinus), que siempre nos deleitan con sus acrobacias, pasan de centenares otros años a las 4 docenas éste.










Y sin duda, los campeones, por miles, los estorninos vulgares (Sturnus vulgaris), que salen de los dormideros del Parque Isabel (me ocuparé de este maravilloso espectáculo otro día) y se dispersan por toda la campiña, con clara predilección por estos árboles.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Cajas nido, todo un éxito (I): Parque fluvial del Piles de Gijón.

Pues sí, estuvo muy bien la actividad que hicimos en MAVEA para comprobar si las cajas-nido que habíamos puesto el año pasado habían sido usadas por los pájaros.















¡Pues sí! Habíamos puesto unas 22 y solo se perdieron 2, el resto estaban en buen estado, y recuperamos aproximadamente la mitad con signos inequívocos de haber cumplido con su cometido.
Aprovechamos también para cartografiarlas con el GPS.






Nos acompañaron los más peques de la sección, que lo pasaron como los indios ayudándonos a localizar los nidos.

















Al ser cajas con apertura, se comprobaba fácil lo que había dentro, se limpiaba someramente el contenido, que recuperábamos para ver la especie que podía ser la usuaria, y luego volvíamos a cerrar la  caja hasta el año que viene.







Los nidos completos son un deleite para la vista y toda una oportunidad para explicar las maravillas naturales que construyen las aves a los chavales.












La mayoría de los nidos eran de páridos, herrerillo común (Cyanistes caeruleus) y carbonero común (Parus major).
Éste tenía una 2ª puesta encima de un 1er nido, y restos momificados de parte de la puesta que no había salido adelante.











Este nido, que no tenemos claro si fue utilizado hasta el final del ciclo reproductivo, parecía de papamoscas gris (Muscicapa striata).











En fin, una gran mañana en buena compañía, contentos con el éxito, y eso que solo era el primer año, y de nuevo la sensación de que con poca cosa se hacen grandes logros si hay ganas y fuerza de voluntad.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Llegan los invernantes (II): Bisbitas y estorninos.

Estos sí que llegan en grandes cantidades.
Los bisbitas pratenses (Anthus pratensis) tapizan la campiña central asturiana desde hace pocos días.
















Y eso que este año no están en las cifras (por ahora) de otros inviernos.










De estorninos (Sturnus sp), muchos centenares la semana pasada, aunque aún no se ven las nubes que llegarán con las primeras nieves.










La gran mayoría son estorninos pintos (Sturnus vulgaris). En estas fechas se mezclan individuos mudados a invernales con otros aún con plumas del verano.











En casi todos los bandos grandes de verdad se puede mezclar algún ejemplar de estornino negro (Sturnus unicolor), más abundantes cuanto más nos acercamos a la costa.





¡Ah! Y no nos olvidemos de los 17 de Cofrentes.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Golondrinas a la carrera al Sur

Una de las primeras cosas que hicimos a la vuelta de Cádiz fue darnos una vuelta por el memorable Parque Fluvial del Piles de Gijón, todo seguía más o menos igual de adorable.
Algunas cosas curiosas, como la docena abundante de golondrinas comunes (Hirundo rustica) que se reclamaban y perseguían en dirección siempre al mismo árbol.





Intuyo que era un grupo en paso, de camino al Sur, y que estas reuniones deben ser previas (por las fechas) al gran paso del Estrecho en dirección a África.








Se llamaban incesantemente, y parecían nerviosas.















Aunque volaban brevemente solas, y se posaban a cierta distancia unas de otras...







...al final se las arreglaban para ponerse en disposición paralela, bien cerca unas de otras.









Por lo demás, siguen criando las especies habituales. Por ejemplo, el busardo ratonero (Buteo buteo) sigue en su área habitual, patrullando.












Las currucas capirotadas (Sylvia atricapilla) prosperan.













Siguen aguantando las 2 especies de escribanos, y no me atrevo a decir cuál es este según salió de rara la foto (Emberiza sp).












Y en la Charca de la Aliseda Pantanosa, un año más, criaron la gallineta común (Gallinula chloropus)...











...y los ánades azulones (Anas platyrynchos).

En la próxima entrada, unas libélulas y mariposas.

viernes, 10 de enero de 2014

Colocando cajas nido por el Parque Fluvial del Piles

Hace más o menos un mes nos reunimos unos cuantos amigos, grandes y pequeños, para colocar 25 cajas nido para los paxarinos del Parque Fluvial del río Piles, en Gijón.














La idea venía gestándose desde meses atrás, pero la desidia habitual de los estamentos oficiales y la burocracia fueron retrasando el proyecto, llegando a hacerme pensar si dejarlo y ponerlos en otro lugar, ya que hablando en plata, desde el Ayuntamiento pasaron bastante de nosotros.








Era la 1ª acción coordinada desde la recién creada sección gijonesa de MAVEA, y me hacía mucha ilusión, así que compañeros más acostumbrados que yo a la inoperancia municipal me convencieron de seguir adelante a pesar de no tener un triste papel oficial que nos diese permiso para realizar la acción (los permisos empezaron a llegar unas 3 semanas después, en fin, así va el país)…







Pues fue todo un éxito, el tiempo nos respetó, hubo una participación voluntariosa y de muy buen rollo, y con la excusa de los nidales acabamos juntándonos a tomar unas cañas varios amigos, que sin ser de MAVEA, de una manera u otra nos conocíamos pero no nos habíamos juntado todos nunca alrededor de una mesa, y enseguida brotaron las anécdotas y las risas, señal de lo bien que lo pasamos.





Y sobre todo me prestó mucho porque fueron bastantes los niños que nos acompañaron, aprendieron cosas sobre las aves (gracias, Yoli), y se interesaron por el proceso de ayudar a un ave silvestre a ponérselo más fácil a la hora de construirse un buen nido.







Los críos se lo pasaron bomba, bajaron al río a tirar piedras, y a mí casi se me escapa una lagrimina porque si el río, en todas las culturas, siempre se identificó con el proceso vital, “el río de la vida”, en el que unas generaciones suceden a las anteriores, en este caso, veía a los neños tirar piedras al agua y entretenerse sin falta de tanta tablet y tanta chorrada electrónica, y me veía  a mí mismo hace 40 años, y a los adultos que nos acompañaban por entonces, alguno de los cuales ya no está, pero estaría orgulloso de ver que 2 generaciones después, nada cambia.






Vale, cierro el serial lacrimógeno y vuelvo a la realidad: se colocaron los nidos sin medios cruentos para los árboles, con escalera, cordel fuerte, y colgando de ramas potentes, sin tener que clavar a la madera, aunque no es un método al 100% eficaz, pues se pierde algún nido, como este de la foto, cuando hay como estos días, vendavales, merece la pena porque no se introducen patógenos por la hendidura al árbol, y al no estar pegado al tronco, si no colgando, los depredadores de nidos lo llevan bastante crudo. Los pusimos a una altura media, suficientemente altos para que los humanos curiosos no puedan molestarlos o retirarlos, pero no tan altos que no permitan al público interesado ver a los pájaros entrar a cebar a los nidos.

Hay que decir que ya pasé 2 veces a controlar y georreferenciarlos, y salvo 1, el resto permanece en su sitio, y también que cuando los paseantes del parque me ven tomar notas y sacarles foto, me preguntan mucho por los nidos, me felicitan por nuestra acción, y me comentan que es una pena que no haya más cajas nido en otros parques, lo que dice mucho respecto de la escasa o nula visión que tienen nuestras administraciones locales, que se gastan millones de euros en la compra y cuidado de plantitas ornamentales, muy monas, hay que reconocerlo, pero que nadie echa en falta, y luego ni se plantean el gastarse una minucia en poner y mantener nidos artificiales, que apenas cuesta mantener y que son una delicia asegurada de entretenimiento y belleza en movimiento para los usuarios del parque, y eso sin entrar a hablar de los beneficios medioambientales, de las toneladas de mosquitos que retiran de las ciudades y blabla que no sigo que me embalo…
 
Pues nada, sin más, os dejo con algunas fotos de la puesta en marcha de este proyecto, y claro, agradecer a los participantes su respeto y confianza en mi alocada manera de organizar las cosas, y citarlos de nuevo para cuando toque revisar y limpiar los nidos para la temporada que viene: ¡Mil gracias a todos!











Los participantes adultos fueron: Mireya, Fernando, Laura, Marta, César, Xuanín, Ángel, David, Laure, Yoli, Tamara y Juancho.






 

Y los pequeños, de talla, pero no de ganas y corazón: Pablín, Germán, Víctor, Davicín, Alba, Silvia, Darío y Maya, ¡menuda tropa!