

Aprovechamos también para cartografiarlas con el GPS.


Al ser cajas con apertura, se comprobaba fácil lo que había dentro, se limpiaba someramente el contenido, que recuperábamos para ver la especie que podía ser la usuaria, y luego volvíamos a cerrar la caja hasta el año que viene.

Los nidos completos son un deleite para la vista y toda una oportunidad para explicar las maravillas naturales que construyen las aves a los chavales.

La mayoría de los nidos eran de páridos, herrerillo común (Cyanistes caeruleus) y carbonero común (Parus major).
Éste tenía una 2ª puesta encima de un 1er nido, y restos momificados de parte de la puesta que no había salido adelante.

Este nido, que no tenemos claro si fue utilizado hasta el final del ciclo reproductivo, parecía de papamoscas gris (Muscicapa striata).

En fin, una gran mañana en buena compañía, contentos con el éxito, y eso que solo era el primer año, y de nuevo la sensación de que con poca cosa se hacen grandes logros si hay ganas y fuerza de voluntad.
Enhorabuena por la iniciativa y éxito de la campaña.
ResponderEliminarEs una gozada ver a los peques disfrutar de la actividad, serán los futuros pajareros.
Saludos desde León y Feliz Navidad
Espero que sí, y que sigan con la afición, al menos algo se les quedará.
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