
Se observan grandes bando de fringílidos, muchas veces mixtos, con jilgueros (Carduelis carduelis), pardillos comunes (Carduelis cannabina) y verderones (Chloris chloris).



Los pinzones vulgares (Fringilla coelebs) son mucho más discretos y hay que aprender su sigiloso reclamo metálico para localizar los grupos.

Aprovecharán los últimos restos de la seronda de bosques, arbustos y matorrales, como estos preciosos frutos del bonetero (Euonymus europaeus).

Pero sobre todo, los bordes de las zonas rurales, tan ricas en alimentos.
ciertamente compañero, se ve una gran cantidad de fringílidos y otros alimentándose en esta tierra; parece que además es un año donde abundan los recursos. Saludos
ResponderEliminarSí, un otoño anómalo pero cargado de comida contra todo pronóstico.
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