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jueves, 28 de enero de 2016

Viaje a Santoña: Barnaclas carinegras en Observatorio de la Arenilla

Pues ya quedaba la última parada, aprovechando los coletazos de la luz solar, ya muy menguada, y en medio de una tempestad que avanzaba hacia nosotros y estalló minutos después de marcharnos de vuelta a Asturias.

Nos fuimos al observatorio de la Arenilla, en el centro geográfico de la bahía de Santoña. Una joya por situación, tamaño y comodidad, en Asturias ya sería hora de reclamar algo así.















Con las olas nos costó encontrarlas, estaban además muy lejanas, pero contando contando salieron más de 170 barnaclas carinegras (Branta bernicla), uno de los objetivos del viaje.




Hubo un pequeño bando que se acercó un poco más, pero la luz era inexistente y era casi imposible seguirlas entre la mar tan picada.







En el último islote libre de agua, una buen bando de garcetas grandes (Egretta garzetta), junto a unos limícolas, descansaba como podía del azote del viento Noroeste.






Dimos el punto y final a un desplazamiento a Santoña que salió redondo, nos faltó pasar a Laredo, pero en poco más de 6 horas vimos un montón de cosas (ver mapa), y sobre todo, nos hicimos, los que no habíamos estado nunca, una idea muy completa de los tesoros que alberga este espacio natural. Ya cuento con volver, me maravilló.

miércoles, 27 de enero de 2016

Viaje a Santoña: El gran mogollón en Cicero

Perseguidos por el temporal que nos lanzaba un viento mal soportado, nos fuimos retirando hacia el playón de Cicero, que con la marea alta pensábamos que atraería limícolas.









Y sí que se vieron relativamente cerca archibebes comunes y claros (Tringa totanus / nebularia) y chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula).










Pero realmente el espectáculo estaba sobre el agua, en forma de "bola" de miles de correlimos comunes (Calidris alpina) y chorlitos grises (Pluvialis squatarola).






Tardaba el bando un buen rato en pasar frente al telescopio, y recorrió la bahía en un amplio barrido, separándose en subgrupos y volviéndose a juntar acrobáticamente, brutal.









Cerca de ellos, un bando de más de 3.000 silbones europeos (Anas penelope) cubría a larga distancia el agua.
















Una lástima la lejanía porque fue espectacular ver una concentración tan grande de anátidas.



Cuando en sus respectivos movimientos se juntaban ambos bandos de limis y patos, apetecía aplaudir.






Con el invierno tan flojo de invernantes en Asturias, ¡menuda envidia nos entró a todos!








Desde luego la parada en el observatorio mereció la pena por completo.

De otros bichos, vimos, dada la avanzada hora del día, ya oscureciendo, varios bandos de cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), camino de los dormideros.





Y también un solitario somormujo lavanco (Podiceps cristatus), sólo visible con el telescopio.








Un lugar perfecto para ver aves, con un solo pero, la gran distancia a las aves, es que el espacio es inmenso.


Ya nos quedaba una última parada, a contrarreloj, persiguiendo a las esquivas carinegras, porque ya había hasta olas en la bahía, y muy muy poca luz, lo dejo para la última entrada.














domingo, 24 de enero de 2016

Viaje a Santoña: Garceta grande por Escalante.

Seguimos haciendo una breve parada en Escalante y su famoso pólder, yo esperaba verlo cargado de gansos y similares, pero casi nada más llegar canté una garceta grande (Ardea alba). Estaba en la otra punta, así que las fotos, de las de emergencia.








La parada, muy cómoda, tras pasar la cantera, con una luz fortísima porque teníamos detrás el temporal y hacía de pantalla al Sol.








Al otro lado, el pólder y las marismas de Escalante.
Una inmensidad difícil de observar si no es con telescopio.









Además de la garceta grande, Fran cantó un trabajado tarro blanco, decenas de zarapitos, ánades reales, silbones europeos, garcetas comunes, garzas reales...un montón de bichos.










Pero muy lejanos como para sacar buenas fotos, espero ver a los gansos en otra ocasión, debe de ser bastante impresionante.







Pues de allí, la localización más al oeste del miniviaje, seguimos al Sur, hacia Cicero, donde flipamos con los bandos de anátidas y limícolas.

viernes, 22 de enero de 2016

Viaje a Santoña: Montehano.

Comimos en los alrededores del Convento, y bajamos, ya con muy fuerte viento, a revisar con los telescopios el Canal de Hano. Poco vimos, con la marea alta y oleaje en la Bahía de Santoña, lo más cercano era otro ejemplar de colimbo grande (Gavia immer).








Muy a lo lejos, grandes bandos de anátidas y limícolas alzaban el vuelo, demasiado lejanos, poniéndonos los dientes largos.







Al frente, Santoña y la Peña Ganzo.

En el agua, mirando hacia Colindres, miles de silbones europeos (Anas penelope), también inaccesibles, después nos desquitaríamos.

Visto que no había nada cercano, y que empezaba a levantarse el temporal que venía de nuestra Asturias, doblamos al Oeste hacia Escalante (buena decisión).



Con mejor tiempo y marea, el Cerrado de Montehano tiene una pinta estupenda.

Su situación central seguro que da muchas alegrías en forma de avistamientos a los ornitólogos locales.









En marea baja, creo que hubiese sido muchísimo mejor, pero no se puede tener todo.










martes, 20 de enero de 2015

Escapada a Cantabria (y VI): El Capricho de Gaudí.

Uno de los hitos más tempranos en la carrera de Gaudí fue “El Capricho”, chalet de fantasía que diseñó para Máximo Díaz de Quijano. El pobre solo pudo disfrutar durante una semana, antes de morir, este palacete, pero ya quisiera yo… 













El resultado es efectivamente caprichoso, lleno de detalles para el receptor del proyecto, y una auténtica proeza teniendo en cuenta la época, finales del S. XIX.
No ha perdido ni un ápice de osadía, y sigue siendo maravilloso, desde fuera, pero especialmente desde dentro, por el concepto de santuario hogareño, en el que pasar las horas del día, cada rincón es un homenaje a la luz, a la ergonomía y una distribución que al principio parece, valga la redundancia, caprichosa, pero que hace que lo que parece un pequeño caserón se convierta, por lo bien aprovechada de su planta, en una superficie extensa y bien aprovechada. No es broma cuando afirman que fue una de las primeras casas ecológicas en ser diseñada.







Así que estáis por Comillas, que está llena de buena arquitectura, esta casa puede ser el colofón a vuestro viaje.

lunes, 19 de enero de 2015

De escapada a Cantabria (V): Dunas de Liencres.

Queríamos llegar con la caída del Sol a las dunas de Liencres, y lo conseguimos, por muy poco.
Esta enorme acumulación de arena, que se forma al este de la desembocadura del río Pas, es la más grande de todo el Cantábrico, y me impresionó incluso estando marea alta, con marea baja debe ser memorable.

https://www.google.es/maps/place/Parque+Natural+Dunas+de+Liencres/@43.4409871,-3.9793822,3477m/data=!3m1!1e3!4m2!3m1!1s0xd49471926d8e3cd:0xe0c6144642c0d6ce













Con lo que a mí me gustan las playas de este tipo, fue un objetivo claramente marcado en rojo: tengo que volver y pasear entera la lengua de arena, de Oeste a Este, en marea baja, un montón de kilómetros.


Pese al frío y la noche que se nos echaba encima, y quizás precisamente por esto, toda una experiencia.


















domingo, 18 de enero de 2015

De escapada a Cantabria (IV): San Vicente de la Barquera.

Es difícil, por peculiar, describir San Vicente de la Barquera.
Es un lugar geográficamente complejo, rodeado por 2 rías, con unas marismas enormes que se salta con 2 puentes a cual más inteligentemente trazado, que tiene el mar a un frente, y Picos de Europa al otro, y que por si fuera poco, presenta un patrimonio histórico y arquitectónico medieval sin parangón en las villas costeras del Cantábrico, símbolo de la gran pujanza que tuvo.
En resumen: hay que visitarla, y fotografiarla mucho. Os pongo unas panorámicas.

No dejéis de subir al castillo, porque aparte de las vistas, en su interior hay una  buena exposición que explica el paisaje y la historia de la comarca, merece la pena.

Tuvimos mala suerte con el tiempo, que nublado a tope, nos impidió ver la montaña al fondo, pero la había visto en otras ocasiones y es toda una postal.

Y tampoco os perdáis la Iglesia de Santa María de los Ángeles, con un interior gótico del S. XIV espectacular.




sábado, 17 de enero de 2015

De escapada a Cantabria (III): Playas de Oyambre.

Las playas del tramo de costa cántabra entre la Punta del Fraile y la Punta Lumbreras merecieron la declaración como parque natural, y no es de extrañar, ya que son un conjunto paisajístico y natural excelente. Y no las conocía.
Son playas muy grandes, y aunque no tan salvajes como yo me las imaginaba, sí que son paisajísticamente impactantes, por ejemplo ésta es la playa de Merón, al Este de San Vicente de la Barquera, un playón gigantesco que incluso con la mala climatología que soportamos mereció la pena patear.
https://www.google.es/maps/search/playa+de+mer%C3%B3n+cantabria/@43.3941776,-4.3722939,4272m/data=!3m1!1e3


Más al Este, la playa de Oyambre, por una parte, con un paisaje aún más poético, pero con una postplaya quizás, bajo mi punto de vista, menos agraciado, con bastante basura y construcciones no del todo adecuadas aunque sigue siendo una gran playa, en todos los sentidos.

https://www.google.es/maps/search/playa+de+mer%C3%B3n+cantabria/@43.3934517,-4.3289834,2732m/data=!3m1!1e3

Buenas playas, en definitiva, para oxigenar.

jueves, 15 de enero de 2015

De escapada a Cantabria (II): Ría de Tina Menor.

Como su nombre indica, hermana menor, y más desconocida, de la ría de Tina Mayor, que separa Asturias y Cantabria en la desembocadura del río Deva-Cares.
Ésta que nos ocupa se forma unos pocos kilómetros al Este, en la desembocadura del río Nansa, y forma un pequeño estuario que más que interesante, es paradisíaco.

Las lenguas de arena que llegan hasta el mar en sucesivos meandros hacen un conjunto que se puede observar desde un pequeño mirador en la carreteruca que bordea la costa de Pechón desde el Este.
Una parada obligatoria.
https://www.google.es/maps/dir/39594+Pech%C3%B3n,+Cantabria/43.3890783,-4.4762916/@43.3882204,-4.4860491,2134m/data=!3m2!1e3!4b1!4m9!4m8!1m5!1m1!1s0xd49a205f540e77b:0x189d6bcc65f288ce!2m2!1d-4.487222!2d43.390278!1m0!3e0
Como ya sabéis, me encantan las playas virtuales, que rellena la marea y que permanecen anónimas al turismo de masa, y me puse a investigar cómo llegar a las calas que se ven en la foto. La decepción y tristeza llegaron al saber que sí se puede llegar a ellas, pero, aunque parezca que ya no vivimos en esa época aciaga, estos trozos de paraíso están reservado a los ricos. Eso sí, si disponéis de varios millones de euros, podéis comprar estas maravillosas (y privadas) vistas y playas. Yo si tuviese el dinero, lo haría, porque despertarse viendo salir el Sol sobre esta salvajada de paisaje tiene que ser de morirse...
Tenéis para escoger: o bien esta mansión: http://br.luxuryestate.com/p122653-casa-de-luxo-venda-pechon o bien esta que ya es la repera: http://www.embelezzia.com/vivienda/casa-de-lujo-en-espana-una-espectacular-mansion-sobre-la-tina-menor 
Como diría mi padre: ¡Puta miseria!


En fin, si os sirve de consuelo, unos kilómetros al Oeste, en Colombres, Asturias, podéis entrar por unos euros en una auténtica mansión, el museo de la emigración, una casa de indianos, que cautiva desde fuera y cultiva desde dentro, imprescindible para comprender la historia de la emigración a América.
Cada vez que oigo a alguien que, teniendo tiempo y salud, dice que se aburre, me pongo malo...