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martes, 8 de diciembre de 2020

Chorlitos dorados europeos en Cabu Peñes

 Desde mediados del otoño son muchos los bandos de chorlitos dorados europeos (Pluvialis apricaria) que visitan el Cabu Peñes.







La mayoría de las veces los vemos ya en vuelo, por su carácter asustadizo y poco amigo del ser humano.















Ojo con confundirlos con los también erráticos estorninos (Sturnus sp.) que aquí también abundan.

Si tenemos la suerte de ver dónde se posan tendremos un buen espectáculo, ya que empiezan a comunicarse entre sí desde tierra y seguramente los oiremos antes de verlos.








Su plumaje es perfecto para camuflarse y hasta que no se mueven puedes tenerlos delante y no distinguirlos.

En otoño es frecuente ver plumajes muy desiguales dependiendo de su nivel de muda.









Hay que fijarse muy bien porque en muchas ocasiones los chorlitos que son muy gregarios, incorporan a otras aves en sus bandos, por ejemplo el combatiente (Calidris pugnax).
También es frecuente ver avefrías (Vanellus vanellus) a su lado.













No se asocia en absoluto con ellos, pero este mirlo capiblanco (Turdus torquatus) estaba a escasos 25 metros.

Amanecer o anochecer con el sonido arrullador de los chorlitos de Peñes es sin duda un lujo...

...aunque si se nos adelanta el poco melodioso chillido del faisán común (Phasianus colchicus), se acabó el ensueño.



sábado, 13 de julio de 2019

Resumen del (espectacular) paso prenupcial por Cabu Peñes (II): Limícolas, anátidas, perdices y similares.

Abundante y variado el paso por Cabu Peñes en este prenupcial en el capítulo de limícolas, especialmente por la pequeñísima charca temporal de Coneo.







En esta pradería inundada hubo cada día llegada y salida de decenas de limícolas que parovechaban la riqueza en comida que se encontraban. por ejemplo, hubo andarríos grandes (Tringa ochropus).










Aunque en menor número que otros limícolas, se vieron bastantes días.











Casi siempre acompañaban a los limis algunas anátidas, como este ánade azulón (Anas platyrynchos), que parecía gigante en comparación.










Otros abundantes fueron los archibebes comunes (Tringa totanus).












Más esporádicos, pero muy llamativos, los correlimos zarapitines (Calidris ferruginea).












Cada vez se ve menos esta especie en Asturias, y verla en charcas interiores es todavía más curioso.












Acompañados siempre por sus primos más abundantes, los correlimos comunes (Calidris alpina).






Un espectáculo verlos llegar directos a la charca desde a saber qué remota zona del Ártico.









Sólo vimos un ejemplar del escaso andarríos bastardo (Tringa glareola).








Llamaba bien la atención entre los otros limícolas mucho más habituales.














El día que lo vimos estaba acompañado por un ejemplar de tarro blanco (Tadorna tadorna).










Una extraña compañía para migrar, pero bienvenidos sean.






Los zarapitos trinadores (Numenius phaeopus), también muy abundantes, se repartían entre la charca de Coneo y las praderías del resto de Peñes.










Los combatientes (Calidris pugnax), repartidos también entre charca y praderías, aunque mucho más escasos.










Saltando de scolopacidae a charadridae, todo un lujo este año con grandes bandos, tanto en el aire, como estos chorlitos dorados europeos (Pluvialis apricaria).








Desde luego, en tierra son mucho más llamativos, una preciosidad de plumaje.












Entre los rastrojos, con otros limícolas en minoría.








Los chorlitos grises (Pluvialis squatarola) también se juntaban en grandes bandos.









A veces casi indetectables.










Otras veces eran otros vecinos muy diferentes los que los delataban, como esta perdiz roja (Alectoris rufa). Una extraña combinación, unas aves viniendo de África camino del Ártico, y otras criadas seguramente en cautividad y supervivientes de la temporada de caza.












Los faisanes comunes (Phasianus colchicus) tampoco son el colmo de la prudencia, tan fáciles de ver como de cazar, me imagino.






Termino con los chorlitejos, también muy abundantes y presentes a lo largo de todo el paso prenupcial, principalmente el chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), al que ya vimos escondido en varias de las fotos anteriores.
Al chorlitejo chico (Charadrius dubius) de esta foto, lo acompañaban varios ejemplares más en la charca de Coneo.







En definitiva, un paso prenupcial muy destacado, esperemos que se repita el año que viene.

miércoles, 18 de abril de 2012

Más "bichos" dentro que fuera del observatorio de Zeluán

Éramos el sábado más personas observando pájaros que pájaros fuera había.
El pantano meteorológico hizo que hubiese poca cosa que observar, aunque lo que se coció dentro del observatorio fue prestoso, y da gusto un poco de gentuqui de vez en cuando (normalmente estoy solo y da más bien pena).
Además había unos cuantos amigos, y se agradece la compañía y lo que se aprende de la gente que sabe.

Sin más, lo visto: a decir verdad, mucha variedad, pero muy poca cantidad. Mejorará, eso espero...

Una preciosa pero agresiva garza real (Ardea cinerea) adulta. Tenía mala leche, y echó a todas las gaviotas del posadero.















Su colega, la garceta común (Egretta garzetta), era BB, anillada en Holanda, y por lo visto, de longevidad suficiente como para que el año que viene pueda ser el último que nos visite.






Había al menos un somormujo lavanco (Podiceps cristatus), que no pude fotografiar, lo mismo que un charrán patinegro (Sterna sandvicensis) que llegó mientras empaquetaba el telescopio.

De gaviotas, muy poco, un par de gaviotas reidoras (Larus ridibundus), de las que pocas se ven ya por Asturias.

Había cerca algunas gaviotas sombrías y patiamarillas (Larus fuscus / michahellis), pero bien pocas.





De limícolas, algo más entretenido, lo más guapo, un combatiente (Philomachus pugnax).











También aislado, un correlimos tridáctilo (Calidris alba).











Deambulando por todas partes, 3 andarríos chicos (Actitis hypoleucos).












Había un bandito curiosín de chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), con correlimos comunes (Calidris alpina), que como veis, salen en todas las fotos. Son sociables, y están en todas las salsas.







Un solitario chorlito gris (Pluvialis squatarola).












Una parejina de archibebes claros (Tringa nebularia).













Y otro aburrido sin más congéneres, el zarapito trinador (Numenius phaeopus).












Muuuuuy a lo lejos, 2 cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis).









Y menos de la docena de cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), entre ellos el ya conocido anillado en Gales, CMG.

jueves, 15 de marzo de 2012

Tarde extraña en Zeluán

El viernes pasado me pasé por Zeluán. Había una marea muy alta, y solo quedaban al descubierto unos pocos metros cuadrados de arena y rocas, pero pensé que eso haría más fácil la observación.

Pero hacía buen día, y aparecieron 2 parejinas con sus respectivos perros, y en 3 visitas consecutivas espantaron todo lo que había, que era bastante. No vamos a entrar en calificativos, para que veáis la inteligencia del personal, solo deciros que uno de ellos azuzó al perro contra las gaviotas, y como el perro pasó de todo, y le debió fastidiar quedar como un zoquete delante de las chicas, agarró una roca de un tamaño tal que todavía le debe estar temblando el ojete al chaval, y con mi más total alucine, se la lanzó a los pájaros.
Sin comentarios, estas cosa hacen que me explique muchas cosas de cómo va el país...

Bueno, a los páxaros. pues nada, la mayoría de las aves, o quedaron en el mar, o quedaron a 500 metros lineales de mi posición, así que fue una tortura ir buscándolos a todos, no digamos tratar de fotografiarlos, espero que perdonéis la colección de malas fotos que os traigo.

Lo que más me prestó, de nuevo, fueron los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), había más de 80, y verlos evolucionar, como un escuadrón naval, por la ensenada, algo espectacular.



A última hora, cuando al fin se fueron los idiotas, se subieron en masa a la única roca emergida, y pude localizar 2 anillados, a uno ya os lo puse en esta entrada: GMC, galés. Y al otro solo pude hacerle una lectura parcial, "4842", llevaba un chapón metálico tremendo, pero a no ser que seas buzo, y muy discreto, difícil tarea leer los número completos del código.





En esta misma roca se refugió una solitaria garcilla bueyera (Bubulcus ibis), siempre con la mirada un poco loca.
La acompañaban media docenita de vuelvepiedras (Arenaria interpres).









Había más limícolas, pero hasta última hora, muy lejanos. Por ejemplo, un grupito de correlimos comunes (Calidris alpina).











En el otro extremo, y apenas reconocibles, 8 archibebes claros (Tringa nebularia) acompañaban a un grande combatiente (Philomachus pugnax).




Directamente imposible de fotografiar, un andarríos chico (Actitis hypoleucos) acompañaba a los correlimos comunes.









Más o menos igual de penosamente lejanos, incluso para el más potente de los aumentos de mi telescopio (120X), unos chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula).








A última hora se posó una garza real (Ardea cinerea), una jovenzuela.

Cerca había un cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) al que me fue imposible fotografiar.






De gaviotas, poca cosa, y además es muy difícil seguirlas posadas en el agua (no digamos leer anillas).
Había una que me pareció ser una gaviota cáspica de 2º invierno, aunque luego César me dio claves para verla más bien como una gaviota patiamarilla (Larus michahellis). Acepto su criterio.









Había un par de gaviones atlánticos (Larus marinus), los 2 adultos, que destacaban mucho entre las más chiquitinas sombrías (Larus fuscus).








Y de gaviotas pequeñas, siguen varias decenas de reidoras (Larus ridibundus).








Y camufladas entre ellas, 3 gaviotas cabecinegras (Larus melanocephalus), resultaba no tan sencillo, a larga distancia, separarlas de las reidoras.