El paisaje sigue siendo rotundo, y con los dosmiles Ausente y Requejines haciendo de fondo perfecto, aunque sepamos que desde sus cimas, la visión hacia Asturias, con los destrozos de las estaciones de Fuentes de Invierno y San Isidro, ya no sería tan bucólica.
Bueno, a veces todo es vitalidad, menos mal.
Por desgracia, a la vuelta todo era niebla, y aunque me sirvió como buena lección paterno-filial sobre los riesgos en la montaña, y las precauciones a tomar, lo último que vimos está en esta foto, la no menos imponente Peña de San Justo. A partir de allí todo fue niebla hacia Asturias...para variar.

