El paisaje sigue siendo rotundo, y con los dosmiles Ausente y Requejines haciendo de fondo perfecto, aunque sepamos que desde sus cimas, la visión hacia Asturias, con los destrozos de las estaciones de Fuentes de Invierno y San Isidro, ya no sería tan bucólica.
Bueno, a veces todo es vitalidad, menos mal.
Por desgracia, a la vuelta todo era niebla, y aunque me sirvió como buena lección paterno-filial sobre los riesgos en la montaña, y las precauciones a tomar, lo último que vimos está en esta foto, la no menos imponente Peña de San Justo. A partir de allí todo fue niebla hacia Asturias...para variar.
Ayer pasé cerca y con cierta melancolía recordé que este año no lo he visitado; aun me puedo animar después de ver tu entrada, es un lugar hermoso cuando no está saturado de personal. En su defecto paré a descansar en el Isoba, estaba casi sin gente y muy guapo. Saludos
ResponderEliminarEse es el problema, que a veces parece la playa de San Lorenzo, a mí también me encanta Isoba, cuando esquiaba iba mucho por allí, y patinábamos sobre el hielo, es otra maravilla al lado mismo.
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