
De nuevo, al igual que con las hubaras, en vuelo, encontrándomelo de sopetón, fue cómo más cerca lo vi.
Literalmente lo pisas antes de llegar a verlo.


eso sí, en cuanto se posaban de nuevo, al siguiente parpadeo, ya no los veías, por cerca que los tuvieses.

Solo tras una paciente prospección, y con el acostumbramiento del ojo, empiezas a verlos, había muchos.

Pero la distancia de seguridad, cuando veías que ya se empezaban a mover, signo de que los estabas poniendo nerviosos, era muy elevada, demasiado para la óptica que llevaba, y no quería para nada molestarlos, así que para verlos quietos tuve que hacerlo a varios cientos de metros.


Lástima que para lo que no estén adaptados sea a los vehículos, ya que el alcaraván es bastante nocturno, y tiene malos encuentros con los coches, caso de este pobre ejemplar que estaba muerto, parecía reciente, a un lado de la cuneta. Muy triste.
Espectaculares las aves que has tenido ocasión de ver, se confunden con el paisaje estupendamente. Saludos
ResponderEliminarPreciosas, aunque me temo que vi la mitad, porque se camuflaban de manera magistral.
EliminarMenudo camuflaje..no hay quien los vea!!!!...
ResponderEliminarSi no te parabas a buscar, imposible ver nada.
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