


Curiosamente, interactúan amistosamente con todos los demás habitantes de Zeluán, pero las grescas las montan con los de su propia especie.
Poco madrugadores, presta verlos acurrucados, hechos una bola de plumas, cuando aún está saliendo el Sol.


Aquí sí que predominan totalmente los ejemplares j´venes.

Con su elegantísimo e inconfundible plumaje.

2 especies de lo más común pero siempre entrañables, a mí me encanta que haya muchos en Zeluán, es un símbolo de la migración y de la importancia de Zeluán en este viaje con escalas.
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