Sin más, empiezo:
Colimbos grandes (Gavia immer). Aunque no os prometo tener la suerte de verlos en plumaje tan majestuoso como este ejemplar.
Entran y salen, hay que estar muy atentos a la ría de Avilés.
Los somormujos lavancos (Podiceps cristatus), unos habituales cada otoño.
Sus primitos los zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis) siempre son una alegría, aunque te pueden volver loco con tanta zambullida.

Mucho más seria, la gran garza real (Ardea cinerea), verlas llegar del cielo es todo un espectáculo.

La garceta común (Egretta garzetta), abundante y elegante.

La garcilla bueyera (Bubulcus ibis), esporádica, siempre una alegría volver a verla aquí.
De cormoranes, los más abundantes, los grandes (Phalacrocorax carbo).

Más esquivos y marinos, los cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis).
De patos, casi siempre lejanos, los ánades azulones (Anas platyrynchos), entre 2 aguas.
Y de vez en cuando, algún pato más escaso, como esta hembra de ánade rabudo (Anas acuta).
Pues todo esto se puede ver cualquier día por Zeluán, más o menos mezclado. Próximo día, gaviotinas, gaviotas y gaviotonas, y algunos charranes.
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