


Efectivamente, Torrecerredo coronaba esplendidamente nuestra vista hacia el continente, destacando sobre todo el paisaje asturiano según nos acercábamos a tierra.

Tan lejos pro aparentemente tan cerca, debieron causar una gran impresión de alegría en los navegantes al volver por el Cantábrico.
a veces cuando entramos en el cantábrico nos empeñamos en mirar al mar y a las aves peces o mamíferos, y nos olvidamos de mirar tierra adentro, y el punto de vista es totalmente diferente, preciosas las instantáneas.
ResponderEliminarGracias, la montaña cantábrica desde el mar impresiona, si además está nevado ya es tremendo.
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