
En un paseíllo familiar por el Rinconín a principios de semana pude ver a algunos de los más típicos invernantes que veremos por Gijón a partir del Puente'l Piles. Todos entraban desde el mar, cada uno a su estilo.
Algunos llegaban volando, muy altos, como los
cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).

Los
estorninos pintos (Sturnus vulgaris) en inmensos bandos que ya cruzan por miles el cielo gijonés camino de los dormideros habituales en la ciudad.

Mucho más discretos y escondidos, los
negrones comunes (Melanitta nigra) fluctuarán por toda la bahía gijonesa, normalmente con más querencia por la vertiente que baña al puerto del Musel.
Extrañamente escasos para estas fechas, eran pocos los
vuelvepiedras (Arenaria interpres) que paseaban con nosotros provenientes del Pedreru.
Y finalizo con mis favoritas, las
gaviotas cabecinegras y reidoras (Larus melanocephalus / Chroicocephalus ridibundus) que aterrizaban justo a tiempo para comprobar que por desgracia no portaban anillas que identificasen su procedencia.
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