Lo que no me esperaba ver es a este centollo (Maja squinado) varado entre las rocas y cubierto de margaritas (Nassarius incrassatus).
No me acerqué demasiado para no molestarlo, aunque es posible que estuviese muerto recientemente o como decimos en Asturias del marisco, "mareado". Abandoné rápidamente la posición para evitar la curiosidad natural de los paseantes cuando te ven cámara en mano mucho tiempo, ya que pocas personas se resistirían a llevarse este manjar a casa.
Es que El Arbeyal siempre trae sorpresas con la marea baja.
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