sábado, 24 de junio de 2017

Un paso de limícolas decepcionante (IV): Correlimos zarapitines y comunes.

Dos ejemplares tan solo anoté este paso de correlimos zarapitines (Calidris ferruginea).
Este guapo ejemplar adulto bien coloreado...y el juvenil de al lado, mucho más discreto.







Alrededor del zarapitín (el más grande en la foto), en Zeluán, un montonín de correlimos comunes (Calidris alpina).










Digo montonín porque por desgracia otros años aparecían por centenares o algunos miles simultáneamente, pero este año sólo he visto algunos grupos grandes cercanos al centenar, pero muchos menos que otros años.









viernes, 23 de junio de 2017

Un paso de limícolas decepcionante (III): Archibebes comunes y andarríos chicos.

Algunos archibebes comunes (Tringa totanus) pude ver en varios lugares, principalmente las mejores observaciones en el Rinconín de Gijón.












Este ejemplar en concreto se obsesionó con comerse una resbaladiza angula y le llevó un buen rato.











En Zeluán, algunos ejemplares sueltos.












O alguna pareja, desde luego no los cientos que pude ver en este lugar en paso prenupcial años atrás.












De andarríos chicos (Actitis hypoleucos), no pude ver más que algunos ejemplares sueltos, los vi bien poco principalmente en el Rinconín.

jueves, 22 de junio de 2017

Un paso de limícolas decepcionante (II): Zarapitos trinadores.

Aunque se oyeron grupos volar alto por encima de mi cabeza en muchos lugares, donde me los encontré principalmente fue en Zeluán.














Aguantando las inclemencias de la primavera asturiana los zarapitos trinadores (Numenius phaeopus) se refugian a esconderse entre la hierba esperando que escampe.











Más aislados, también vi ejemplares en el Rinconín de Gijón.

martes, 20 de junio de 2017

Un paso de limícolas decepcionante (I): Agujas colipintas.

Decepcionante en lo general, porque por lo que me cuentan los colegas poco se vio y muy a tirones, sin una migración prenupcial sostenida. Y en lo particular, por lo poquísimo que pude salir a páxaros, entre dar clases, investigación, trabajo, y cuando éramos pocos parió güelita y me fastidié el hombro, en fin, vaya año llevo.

Empiezo hoy esta serie con las agujas colipintas (Limosa lapponica), a las que pude ver en un escenario a priori nada propicio para ellas, el parque de La Providencia de Gijón.













Empezaron aterrizando delante mío 2 ejemplares. Acabaron siendo 5 en total, tomándose un descanso entre la hierba.









No me las esperaba encontrar aquí.











Donde sí fue mucho más normal verlas y disfrutarlas fue en Zeluán.












Un buen grupo de 20 ejemplares, con hembras y machos bien colorados.












Una de ellas, anillada en Holanda.














Las hembras, mucho más discretas, en este caso acompañadas de un zarapito trinador (Numenius phaeopus).











O de los chorlitos grises (Pluvialis squatarola).

miércoles, 7 de junio de 2017

Playas deliciosas: Torbas (Coaña).

Una imagen vale más que mil palabras, y si tenéis la suerte de encontraros un día tan fantástico como este en esta playa de Torbas y estar absolutamente solos, lo vais a disfrutar pero que bien.
Se llega muy fácil, y tiene un pequeño aparcamiento.
https://www.google.es/maps/dir/Gij%C3%B3n,+Asturias/Playa+de+Torbas,+33719+Coa%C3%B1a,+Asturias/@43.5366174,-6.7797481,203245m/data=!3m2!1e3!4b1!4m13!4m12!1m5!1m1!1s0xd367c66cbf494bf:0xbd06d207048d3536!2m2!1d-5.6611195!2d43.5322015!1m5!1m1!1s0xd316050a032852b:0x35c083e78ce43624!2m2!1d-6.7816832!2d43.5575826
Después de la gran riada que deshizo el sendero de bajada era muy difícil bajar, pero ahora se hace en un pequeño paseo de un par de minutos.
¿Qué nos encontraremos? Pues un playazo de más de 1 km de largo, con una buena zona central para bañarse, unos acantilados preciosos para hacer buenas fotos (atención a las aves que crían en ellas, no voy a dar más detalles...), y fuera de temporada playera, tranquilidad total.
En verano hay más gente, pero nunca llega a ser una playa realmente concurrida.
Y los que llevéis críos, tenéis diversión asegurada en las rocas, que esconden un sinfín de charcos, con mucha vida marina (nunca en mi vida vi tantos cohombros como en esta playa).
Para los que vayáis en pareja, un montón de rincones donde estar tranquilos, y con intimidad absoluta.
Para los que paseéis, al extremo derecho se inicia un paseo entre rocas que llega a algunas de las mayores y más impresionantes cuevas marinas que recuerde (ojo, visitar sólo en marea baja).
En definitiva, otra playa con mi sello personal de DELICIOSA.

domingo, 4 de junio de 2017

Por el Chorrón de Villamayor

Nos paseamos un par de veces esta primavera por la ruta al Chorrón de Villamayor. Adecuada para todas las edades, se camina la mar de bien bajo, sobre y a la vera de la vegetación tan agradable de este rincón de Piloña.
















Alrededor del río de la Cueva, que acompaña la senda en todo momento, praderías que apetecen.












Y claros rodeados de un arboretum muy bien pensado y muy bien tratado.












Despuntaban ya las primeras flores de abril. Mucha variedad y color, como por ejemplo, la violeta de bosque (Viola riviniana)...









...la consuelda menor (Symphytum tuberosum)...














...o la estrellada (Stellaria holostea).


















Otras plantas con floración menos explícita, como la del tártago de bosque (Euphorbia amygdaloides)....









...o casi invisible, como el rusco (Ruscus aculeatum).












Pasamos varias veces por encima del agua, por puentes muy bien pensados para evitar resbalones.

















A los críos les encantó poder recoger fresas silvestres (Fragaria vesca), y les encantará en julio recoger los arándanos del camino.












Cuando todo dé fruto habrá que explicarles a diferenciar los frutos buenos de los malos, como los de la zarzaparrilla (Smilax aspera).












Un paseo tan sencillo es una buena escuela de naturaleza para nuestros chavalines urbanitas, alucinaron con las zorreras y las tejoneras al borde mismo del camino.










Se olían antes de verse.












También con los viejos troncos podridos pero no en el suelo como acostumbramos por desgracia ahora, llenos de las señales de los pícidos, que anidaban justo al lado, oímos a los polluelos, pero no vimos las cebas.
















Caminando, caminando, llegamos al final del tramo ribereño, ya se intuía la montaña al fondo.
















Un poco más, y llegamos al área recreativa, fantástica, con buena sombra, buenos árboles, juegos para los chiquillos y un montón de trinos: pinzón vulgar, trepador azul, agateador común, carbonero común, herrerillo común, mosquitero ibérico...en ningún momento el silencio fue completo.








Y 5 minutos más arriba, el premio para grandes y pequeños: El Chorrón de Villamayor, una catarata tan sencilla de acceso como agradable a la vista y al oído.






















Comimos, hablamos, jugamos, y vuelta al camino. Cansados y descansados a la vez, todavía disfrutamos con la arboleda, con los roblones carballos (Quercus robur)...de un tamaño que pocas veces se ve ya en la media montaña asturiana.








También se enseñó a los pequeños a hacer silbatos y flautas con la siempre útil corteza del avellano (Corylus avellana), un auténtico aliado del aldeano hoy en día olvidado.












Aunque yo me quedo con la fragancia de la espinera albar (Crataegus monogyna), el mejor aroma y el más dulce de la primavera.













jueves, 1 de junio de 2017

Unos días por Berlín: animales berlineses

Me sorprendió la diversidad de fauna urbana que sobrevive en una megalópolis como Berlín, pero viendo lo mucho que tiene que decir esta ciudad en cuanto a densidad y cantidad de zonas verdes, no es de extrañar que me encontrase con tantos bichos.



















En cuanto a mamíferos, fue muy curioso encontrarme unos cuantos conejos (Oryctolagus cuniculus) en el Tiergarten.










Abundantes también las ardillas rojas (Sciurus vulgaris), las 2 especies disfrutan de este enorme parque y del gran montón de espacio y comida que les proporciona, aunque debieron desaparecer a la fuerza de Berlín cuando en la IIGM el parque fue talado a matarrasa para leña, y lógicamente exterminados todos los animales para comida.






Pero sin duda las más abundantes eran las aves, y mi favorita la inteligente y abundante en todas partes corneja cenicienta (Corvus cornix), a pesar que en las guías la ponen como esquiva y tímida, al menos en Berlín no lo son, y disfrutan de las sobras que los humanos dejan en los parques.






Muy gregarias, en el Tiergarten las había en grupos de decenas, y en el aeropuerto, a las afueras de Berlín, patrullaban entre las pistas con las grajas.










Afortunadamente abundantes eran los gorriones molineros (Passer montanus) en el Tiergarten, una sorpresa ya que en Asturias han practicamente desaparecido de todas partes, y se hacía chocante verlos tan felices en en el centro de Berlín.







Sus parientes los gorriones comunes (Passer domesticus) tampoco faltaban casi en cualquier punto con presencia humana, la arquitectura berlinesa, llena de tejados y patios interiores con vegetación, les favorece.












La mayor sorpresa, sin duda, fue ver como los estorninos pintos (Sturnus vulgaris) se comportaban como los gorriones en la Alexanderplatz, comiendo en las mismas mesas donde estábamos los trozos de pan o de salchichas que quedaban en las mesas, fue algo que no me esperaba.

Y los habitantes del jardín de nuestro hotel, los mirlos comunes (Turdus merula), también muy presentes durante todos los paseos.

Gavilanes, fochas, ánades azulones, gaviotas reidoras, herrerillos comunes, carboneros comunes, palomas torcaces...unas cuantas especies más, la verdad es que los jardines berlineses dan mucho juego.

martes, 30 de mayo de 2017

Unos días por Berlín: Restos.

Al siguiente día, por la mañana, visitamos con una empresa privada parte del subsuelo de Berlín, museizado como recordatorio de lo mal que lo pasó la población berlinesa durante la IIGM, y una buena explicación de cómo llegó ese horror. Muy recomendable la visita.

Durante la tarde, recorrimos el superturístico Checkpoint Charlie.
















Una barbaridad de turistas haciendo fotos por todas las esquinas, y todos los negocios de comida rápida que se le puedan imaginar a uno: todo junto para dejar constancia de quién ganó la Guerra Fría: como metáfora, este lugar no tiene precio.









Por desgracia, actualmente, toda esta farándula de vendedores de piedras del Muro de Berlín y camisetas y chapas del Ejército Rojo hace que se pierda perspectiva sobre lo triste que fue tanto la construcción del Muro como las décadas posteriores, las atrocidades hechas en nombre de la la lucha del capitalismo y el comunismo (por ambos bandos), y lo poco que recuerda el público en general, y los jóvenes en particular de aquellos años.
Me temo que mucha gente no diferencia entre hacerse una foto en los pocos restos del Muro o hacérsela frente a cualquier otro monumento berlinés. Lástima.













Todavía nos dio tiempo a visitar el East Side Gallery y sus famosos y colistas graffitis, y al día siguiente, antes de coger el avión, el encantador barrio viejo de Berlín alrededor de la Nikolaikirche y los alrededores de la Haus Schwarzenberg y sus tiendas.

En definitiva, un viaje muy bien aprovechado, aunque se nos quedó corto: Volveremos.