lunes, 11 de diciembre de 2017

Invasión de pinzones

A principios de noviembre vivimos en la campiña asturiana una entrada de pinzones a gran escala, miles de pinzones vulgares (Fringilla coelebs), acompañados por decenas de pinzones reales (Fringilla montifringilla).


En la isla del Sablón, en la ría del Nalón, contamos cifras por encima de los 1.000 ejemplares en una hectárea, un reagrupamiento tras entrar desde el Norte de Europa, y antes de redistribuirse por toda la Península Ibérica que hace que se llenen las rastrojeras de estos fringílidos.




Cuando finalmente se asientan en el suelo, llenan los terrenos en barbecho con su reclamo, como veis en este vídeo, talmente parece una plaga bíblica.












Es muy prestoso estar enmedio y que te rodeen tantos cientos de pájaros.














Contra lo que pudiese parecer, en el frenesí hay tanto movimiento que llegar a sacar una buena foto de la situación es casi imposible.












Esta isla plantada de maíz, y bordeada de vegetación palustre y de ribera, es ideal para ser ocupada en invierno por pájaros invernantes, y en verano la ocupan reproductores escasos en Asturias como el carricero común.










Cuando cada vez es más difícil ver nubes de pájaros, ser testigo de una entrada de estas magnitudes es toda una maravilla para los sentidos.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Escribanos palustres

A principios de noviembre me encontré en el mismo día con varios grupos de escribanos palustres (Emberiza schoeniclus). A los primeros los vi en la charca del Cabo Busto.











Y al otro grupo, en la isla del Sablón, en la desembocadura del río Nalón. Aunque sería más acertado decir que oí a muchos más que vi, el canto es tan particular que no ofrece duda a la hora de identificarlos.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Zorros de otoño.

Buena época para los zorros (Vulpes vulpes), hay mucho fruto, los ratones están gordos para pasar el invierno, y los zorros se van poniendo muy guapos, como este del Cabo Busto.

A unos pasos de mí, levantó la cabeza, saludó y se fue.







Este otro de la vertiente leonesa del Puertu Ventana estaba lo suficientemente lejos como para pasar completamente de mí, e ir a lo suyo (cazar topillos).











Gracias al ultrateleobjetivo pude disfrutar de sus andanzas durante un buen rato.













Con la llegada del gran frío será más difícil verlos, pero estarán todavía más guapos con su pelaje de invierno.












jueves, 7 de diciembre de 2017

Una oruga vistosa

Nos encontramos por La Pesanca (Piloña) una oruga muy llamativa. Se trata de la polilla Calliteara pudibunda.
La dejamos tranquilamente entre las hojas.
Teniendo en cuenta que nos la encontramos terminando octubre, eran unas fechas muy tardías.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

De nuevo la gaviota piquituerta con nosotros: va tirando.

Nos encontramos César y yo a la gaviota sombría (Larus fuscus) que ya encontramos el año pasado con un pico muy deforme.











Como veis, la deformidad consiste en un pico torcido y girado que hace una tenaza muy poco funcional.











Cuando la vimos el año pasado tenía este aspecto:
como veis, apenas ha cambiado de una año para otro.











Y este es el problema, en esta foto de este año, veis que el plumaje está desaliñado pero intacto.
Tiene que resultarle muy difícil mantenerlo en buen estado con ese pico, pero con todo, ha sobrevivido un año más, volvió esta primavera al Norte, y ha vuelto al Sur en otoño. Son duras estas gaviotas.







Por estas fechas el año pasado, presentaba un plumaje de 2º invierno, que ha mudado este año a 3er invierno: la gaviota progresa, pero  queda por ver si será capaz de criar, suponiendo que sobreviva. Los expertos, ya que se encuentran muy pocas adultas con el pico torcido o deforme, consideran que, o bien mueren antes de llegar a adultas, o mudan la ranfoteca, la parte carnosa del pico, antes de llegar a adultas (se ha demostrado con ejemplares anillados), por esto es importante seguir a estos ejemplares inconfundibles, y ver cómo evolucionan Por ahora esta gaviota va saliendo adelante.

martes, 5 de diciembre de 2017

Martines pescadores

Ya hay unos cuantos martines pescadores (Alcedo atthis) entre el Parque Isabel y el Rinconín de Gijón.

Les da igual el parque y sus charcas...






...que las rocas del Rinconín.















Hay unos cuantos, algunos machos...














...y algunas hembras.














Nos amenizarán el invierno con sus peleas y chillidos sobre las charcas del parque.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Vuelvepiedras haciendo de vuelvepiedras.

Aunque los vuelvepiedras (Arenaria interpres) de Gijón se alimentan en ocasiones de restos de bocata, gusanitos y cebos de pesca, cuando hacen su trabajo como sólo ellos saben, te das cuenta de lo acertado de su nombre tanto en español (vuelvepiedras) como en inglés (turnstone).









Y como veis en este simpático vídeo, sin ningún tipo de sutilezas.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Bisbitas alpinos y pratenses: Sube la colina, baja la colina.

A mediados del otoño en la media montaña asturiana se produce un fenómeno curioso: los bisbitas alpinos (Anthus spinoletta) que vivían en la alta montaña bajan de cota en dirección a los valles, zonas húmedas y algunos a la costa.









Difíciles de ver (pero no de oir) durante todo el verano, en otoño son mucho más frecuentes los encuentros cercanos en las praderías de montaña.












Al contrario, los bisbitas pratenses (Anthus pratensis) recién llegados del Norte de Europa, ocupan, desde la costa, la media montaña, ascendiendo valles y colinas para luego ir dispersándose por toda la Península Ibérica.









A finales de octubre, y antes de que llegase la nieve, pude observar en varias excursiones la facilidad con la que las dos especies se mezclan en sus diferentes estrategias de dispersión, siendo siempre más abundante el pratense. Como vemos, se mezclan pero es fácil distinguirlos. (Pratense arriba, alpino abajo).

viernes, 24 de noviembre de 2017

Por la Sierra de Frieru

Fuimos a hacer un poco de montaña por la Collada de Arnicio y la verdad es que elegimos bien el sitio.















Subimos directamente por La Muezca a enlazar con la Sierra de Frieru a la altura de la Collada la Parada, y el nombre le viene perfecto, porque la vista, con Picos de Europa al fondo, es prodigiosa.

Aunque el terreno es bastante pelao, bosquetes dispersos hacen mucho más amena  la subida.












Arriba en el Cuetu Mon, a pesar de no pasar de los 1.300 msnm la vista hacia la peña los Tornos quita el hipo.












Tirando de teleobjetivo vemos lejos el Macizo de Ubiña.




Al fondo de la sierra, al NO, la principal montaña, que no la más alta, el muy conocido Facéu.










Comerse el bocata en buena compañía, con el único sonido del batir de alas de los buitres y un paisaje como este es algo que te da mucha vida.












Desde el Collado de La Campellina cada vez mejor vista.














Bajando hacia Arnicio ya de vuelta, todo el valle del Nalón al fondo, caso a nuestros pies, con el ya disfrutado Cerru Piqueru justo enfrente.

Una excursión fácil y bien guapa.




miércoles, 22 de noviembre de 2017

Escribanos cerillos

Durante el mes de octubre pude disfrutar de varios banditos de escribanos cerillos (Emberiza citrinella).














El más grande, de 5 ejemplares, lo vi en las Invernales de Cuspasante, en la vertiente leonesa del Puertu Ventana.











Estos escribanos son bastante huidizos, y no resulta fácil encontrar un ejemplar tan tranquilo como este.














Con ese amarillo tan chillón puede pensarse que es fácil localizarlos, pero se camuflan perfectamente, si no mirad este otro ejemplar de un trío que vi unos días después, en la Collada de Arnicio, en Caso.









No es fácil, ¿verdad?

lunes, 20 de noviembre de 2017

Veneno en el monte

No me refiero al veneno que dejan los desalmados que envenenan a la fauna, si no  a la gran cantidad de plantas asturianas que producen frutos otoñales tóxicos. Por ejemplo, uno de los más conocidos es el por lo demás precioso bonetero (Euonymus europaeus).










Es importante enseñar a los chiquillos que plantas son buenas comestibles, pero también las que son más problemáticas. Por ejemplo, de estos zarcillos de nueza blanca (Bryonia dioica) cuelgan frutos suficientes para dar un buen disgusto a un niño pequeño si se los come. Ojo, las hojas de alrededor no son de esta planta, si no de la hiedra.











Otra muy venenosa es la fruta de la dulcamara (Solanum dulcamara), una solanácea que por su nombre vulgar de tomatillos del diablo ya sabemos por dónde van los tiros.














Al hipérico (Hypericum androsaeum), al contrario, se le atribuían un sin fin de propiedades medicinales que hoy en día apenas se usan, ya que sus frutos también son bastante tóxicos.









El rusco (Ruscus aculaeatum), además de usarse sus filocladios y frutos en floristería,  sí que tiene propiedades para mejorar la circulación con los rutósidos que contiene, pero tomados en crudo, causan intoxicación grave.










Termino con una flor de otoño, el azafrán silvestre (Crocus nudifolium), que no es comestible, lo que se nota en los praos donde pastan las vacas, que evitan y no comen esta guapa flor que nos alegra el otoño. No hay que confundirla con el azafrán cultivado, que es otra especie distinta.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Hongos "alienígenas"

Fue toda una suerte poder observar en la misma mañana de excursión por la senda del río Ñora a los 2 hongos australianos que llegaron como exóticos hace décadas a Europa. En Asturias cada vez son más abundantes y siempre llaman la atención. Mi favorito es este Clathrus ruber. Su arquitectura es fascinante.








No menos espectacular es el Clathrus archeri, aunque su forma de pulpo extraterrestre despierta los instintos más bajos y suele acabar como este ejemplar, medio estrapallado.

jueves, 16 de noviembre de 2017

A Socellares desde León

El lado leonés del puertu Ventana, a pesar de estar a unos pocos kilómetros de Asturias, es un paisaje bien diferente.

Sus relieves son mucho más redondeados que los agrestes picos que dejamos en Asturias, y eso hace que cambie mucho también la vegetación, con plantas no tan frecuentes en nuestra provincia, que aquí abundan, como el peral silvestre (Pyrus cordata).
Cometí el error de probar una de las peras de este arbolito, era puro tanino y me secó boca y garganta la mitad de la excursión.
Según íbamos subiendo, se abrían las vistas y los árboles, con sus hojas doradas de mediados de octubre, formaban una paleta de color espectacular.
Las orlas de escaramujos de los rosales silvestres (Rosa sp.) también son muy típicos de este ecosistema.
Comida en abundancia en un otoño muy pobre en otros frutos.
Dejando atrás las Invernales de Cuspasante, el paisaje se afea considerablemente. Por desgracia la minería de carbón dejó aquí sus huellas, en forma de despoblamiento masivo cuando cerraron las últimas minas, y en forma de paisaje desolado en medio de un paraíso. Nadie se tomó la molestia de devolver al paisaje el esplendor que seguramente atesoraba antes de empezar a extraer carbón. Por entonces la restauración del paisaje ni se contemplaba.
Cuidando las casas aisladas este enorme y precioso ejemplar de mastín leonés, una maravilla con cara de bueno hasta que empezaba a ladrar y te ponía los pelos de punta.
Dejar un mastín de unos 70 kilos de peso en medio del único camino, aún siendo como en este caso, un cachorrón con más voz que peligro, no deja de ser un problema en especial para los que (no es mi caso) tienen pánico de estos perrazos. A mí me encanta el aspecto, la inteligencia y la función de esta raza de perros, ojalá la ganadería volviese a ser lo que era antes y se llenase el monte con sus ladridos, habría menos polémicas con el lobo y más pastores (y menos incendios) en la montaña.




Ya a la altura del Peñón de Ventana, casi llegando a la raya con Asturias, el paisaje se vuelve maravilla pura. Hacia León, Morronegro y la Babia.


Hacia la Cordillera Cantábrica, el Macizo de Ubiña. desde los Huertos del Diablo al Norte hasta Peña Ubiña al Sur.

A estos 1.650 msnm se enrarece la vegetación arbórea, y sólo quedan los más resistentes, los árboles de altura, como el abedul cantábrico (Betula celtiberica)...
...el mostajo (Sorbus aria)...
...o el pudio (Rhamnus alpina).
Esta transición menos pindia que en Asturias del valle a la cima deja estampas de lo más guapas. Del valle a los Fontanes, casi 1.000 m de desnivel en una sola foto.
Nos dimos la vuelta por cansancio de los acompañantes antes de llegar a nuestro objetivo, enlazar con la Vega de Socellares, ya en Asturias, camino del Colines, otra montaña mítica.