lunes, 7 de enero de 2019

Correlimos oscuros y vuelvepiedras

harto ya de este anticiclón que parece que va a durar siempre, meto imágenes de justo hace un mes, durante uno de los pocos temporales de mar que vimos por Gijón, y que coincidiendo con la pleamar, congregó a un buen montón de correlimos oscuros (Calidris maritima), como el de la foto.







Una de las asociaciones más guapas que se pueden ver es la de los vuelvepiedras (Arenaria interpres), en la foto, con los correlimos oscuros.










Mucho más abundantes los vuelvepiedras, es un buen pasatiempo encontrar a los correlimos oscuros entre la masa de vuelvepiedras, no es fácil.
Coincidiendo todos juntos, y al estar en movimiento sobre la rompiente, hasta que no llegas a casa y analizas las fotografías, no te das cuenta del número exacto. Los puntos verdes, ampliando la foto, son vuelvepiedras, y los rojos, correlimos oscuros.
me salen 80 vuelvepiedras y 10 correlimos oscuros.



Es una buena cifra, especialmente para los últimos años, pero ni mucho menos es el máximo detectado de los buenos inviernos pasados, que por desgracia, parece que sí que han pasado ya a la historia.










Este invierno (realmente fue en otoño) el máximo que pude contar fueron 12 y 120 aproximadamente, manteniendo la misma proporción, pero desde navidades ni de lejos se ven esas cifras.











Es una conversación habitual entre los paxareros de Gijón rememorar tiempos mejores en los que se podían ver en un paseo por el Rinconín cifras cercanas a los 200 vuelvepiedras y los 25 correlimos oscuros. No era todos los días, pero se podían ver. eran otros años.









Una pena porque estos limícolas son una cocada, y con su actividad frenética, que puede poner del revés al prismático más estable, nos endulzaban los inviernos.










No es novedad en el mundo de las aves, pero si os fijáis cada uno de los ejemplares que aparecen en estas fotos tiene pequeñas variaciones en el patrón del plumaje.











Dejo un cutrevídeo donde se puede ver el fuerte viento que soplaba y el movimiento de todas estas bolitas de plumas.













A ver si cambia el tiempo y vuelven a verse estas reuniones tan entretenidas.

2 comentarios:

  1. Muy guapo, Iván. Gracias. Por desgracia, como dices, los "buenos viejos tiempos" han pasado para no volver. Entre la degradación de la bahía (la playa de Poniente fue la puntilla para los correlimos oscuros) y el cambio climático, las especies que crían en zonas cercanas al ártico están pasando las de Caín.

    Nacho Vega.

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    1. Tienes razón, es una pena, yo que soy un nostálgico, echo de menos esos inviernos en Gijón en los que salir a la costa era un festival de bichos, ahora nos contentamos con bien poco.

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