
Salimos directos a buscar, por el sendero que va entre bosquetes, el cordal del Monte Naranco, hacia la cima del Paisano, y desde allí hacia el Este, fuimos perdiendo altura y disfrutando de las vistas sobre Oviedo, hasta el punto de partida.
Son unos 7 kilómetros, con pendientes perfectamente soportables (íbamos con niños) y que ya sólo por las vistas merecen la pena.

Lo primero que nos encontramos fue San Miguel de Lillo. esta maravilla prerrománica del S. IX, pese a estar incompleta en sus 2/3 principlaes por un desprendimiento de tierras ya en el S. XIV, conserva un encanto especial, y con la última restauración se devolvió mucho de su esplendor.


Corona la ruta en el Paisano, con la célebre estatua del Sagrado Corazón de Jesús, de 1950.
Desde allí las vistas ya son difíciles de describir, ya que se domina casi toda la Asturias Central, con decenas de picos bien conocidos y muy queridos.



Pero sin duda las vistas más espectaculares son hacia Picos de Europa. Pese a los 75 kilómetros lineales que separan picos y Naranco, se ve en detalle. De izquierda a derecha, podemos ver sin ningún problema Torrecerredo, en el Macizo central, y la Torre de Santa maría de Enol y peña Santa de Castilla, en el Macizo Occidental. De postal. Peña Mayor delante.

Forzando el teleobjetivo, vemos el precioso conjunto del Macizo Occidental, con la Torre de Santa maría, las Torres de Cebolleda, Torre de La Horcada, Torre de Enmedio, Las tres Marías, y...la inmensa mole de la Peña Santa de Castilla.
Ya bajando desde este oteadero fenomenal, vamos enlazando senderos por el Monte Naranco sin pérdida, hacia Oviedo, que ya empieza a aparecer a media ladera en toda su extensión.


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