
Hace unos pocos años, cuando empezó la expansión masiva de la garcilla bueyera (Bubulcus ibis) en Gijón, deseábamos que criasen en este parque, ya que usaban la isleta central como dormidero cada vez más populoso, pasando de algunos ejemplares sueltos a más de 50 en poco tiempo, y a casi 500 ejemplares invernantes el último invierno, lo que daba pistas de una expansión no sólo invernal si no también en algún momento, necesariamente reproductiva.

Y, efectivamente, entre la maraña de plumas blancas que se ven en el parque se ven nidos de esta especie, lo que indica que el momento ha llegado, lo normal es que vaya en aumento con los años.



La última especie con una evolución parecida es la paloma torcaz (Columba palumbus). Aunque no tiene nada que ver con las garzas también es una especie que lleva décadas evolucionando de una especie que criaba en zonas alejadas del hombre, a empezar a invadir parques urbanos, con poca timidez y mucha decisión, y hoy en día cría en el Parque Isabel y alrededores con gran éxito. Es muy común ver a sus pichones a escasos metros, algo impensable no hace tanto.
Como en el caso de las 2 garzas, era una especie tímida y extraurbana que ahora convive tranquilamente con el hombre, y prospera a nivel europeo con el mismo patrón, al nivel de Gijón las tres especies se expanden año tras año con éxito.
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