
La garza real (Ardea cinerea) ocupa los mejore lugares, buscando el Sol y moviéndose siempre con gran estruendo, es que el tamaño no permite grandes movimientos sin liarla.

Muy nerviosa y chillona, la oí antes de verla.

A punto estuvo de caerse un par de veces.

Hasta que por fin se instaló.

Muy arriba, en lo alto de las copas, los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), completamente indiferentes al espéctaculo de unos metros más abajo.


Y finalmente, el martín pescador (Alcedo atthis), ojo avizor para ver si puede perseguir a sus congéneres, de charca en charca. Así están toda la tarde.
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