

Una de ellas estaba perfectamente, y hacía cosas de colipintas...


...localizar presas...

La otra, por desgracia, estaba muy parada, y no paraba de rascarse un lado de la cabeza.

No tardé mucho tiempo en darme cuenta de lo que le pasaba a esta pobre.


Desconozco las razones, si es enfermedad, un lance de algún depredador (pienso en el halcón peregrino), o un perdigonazo...a saber...la cuestión es que aunque la selección natural actúa siempre, da mucha pena ver un ave tan hermosa y tan escasa en estas condiciones.
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