
Entramos desde las Alquerías, al Oeste de la Sierra, y la bordeamos de Oeste a Este, un paseo en coche ya merece la pena, la carretera se las trae (vomitona incluida de los chiquillos en fin) pero las vistas según se asciende, y sobre todo cuando se desciende hacia Totana, al Sureste, impresionan.
Teniendo en cuenta que es la masa forestal más grande de Murcia, y que no andan sobrados de árboles en esta hermosa tierra, la presencia continua que vimos de dotaciones de bomberos, guardas y SEPRONA no está de más. En su día se plantaron los pinos de uno en uno, cuesta creerlo, por iniciativa del ingeniero de montes Ricardo Codorniú. Desde el mirador del Collado bermejo, a más de 1.200 msnm, la panorámica es puro verde, no parece estar en Murcia, por la frescura del manto vegetal y por la diferencia de temperatura con el valle. En esta foto, la vista es hacia la Umbría de Peña Apartada.
Hacia el oeste tampoco desmerece la vista hacia el Barranco de Enmedio.
En el cielo, una pareja de águilas reales (Aquila chrysaetos) firman con su presencia el vigor de la fauna de este parque natural.

Esta cabra montesa oriunda del Sáhara se ha adaptado tan bien, que ha desbordado la Sierra de Espuña e invadido las sierras más desérticas de las provincias del levante de España, aunque cazadores e ingenieros de montes siguen defendiendo su presencia, los daños que causan en la agricultura y a la vegetación silvestre son tan grandes que ya hay planes para su erradicación, ya que ni siquiera económicamente es rentable su caza. En todo caso, es una especie tan polémica que ha creado un auténtico corpus de estudios a favor y en contra.


O el lentisco (Pistacia lentiscus), que deberían recolonizar la sierra y devolverle su esplendor de antes del siglo XIX.
Después seguimos camino hacia el área recreativa de la Fuente del Hilo, un lugar en el que se nota el trasiego humano, pero que cuenta con un buen paisaje y una notable cobertura arbórea.

El anonimato lo aprovechan los jabalíes (Sus scrofa) para alimentarse con el crepúsculo de los restos de comidas que activa o pasivamente dejan los turistas.

No sé hasta que punto es bueno que interaccionen con los humanos, pero desde luego, es simpático.
¡Volveremos otro año con más tiempo a esta joya de la naturaleza!
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