
Pocas, las que vi, pero es que caminar con un chaval de 10 años delante tuyo que es pura pólvora y tiene los pulmones de Pavarotti y los agudos de la Caballé dificulta bastante el sigilo necesario...Con todo, algo se vio, por ejemplo este
busardo ratonero (Buteo buteo), que en un primer vistazo me pareció un halcón abejero por lo claro que era, pocos he visto tan blanquitos.
Toda la tarde estuvo por allí dando vueltas.
No podía faltar el trasiego elegante de los
buitres leonados (Gyps fulvus).
El que fue toda una sorpresa fue el ejemplar de
cernícalo primilla (Falco naumanni), que estaba más al Norte de lo habitual. No hubo manera de echarle una foto curiosa a pesar de ponérseme literalmente encima un buen rato.

En cuanto oyeron un bocadillo, se acercaron brevemente las
chovas piquigualdas (Pyrrhocorax graculus). No llegaron a posarse, no les gustaría el jamón...

De pajarillos, muchos bandos familiares de
pardillos comunes (Carduelis cannabina).

No tan abundantes, algunos grupos familiares de
collalba gris (Oenanthe oenanthe libanotica), con los adultos nunca lejos...
...de los pollos aún con plumón.
Muy abundantes también, los
bisbitas alpinos (Anthus spinoletta).
Cerca del ganado que les atrae la pitanza.
Y como suele suceder, a veces se encuentra uno a especies no exactamente alpinas, aunque el encuentro con este
carbonero común (Parus major) fuese a más de 1.700 metros de altitud.
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