
En el blog de Gorka Ocio había visto fotos espectaculares de balsas de estas preciosidades, pero para nada, ni en el más disparatado de mis sueños, esperaba ver cientos de pardelas capirotadas disputándose el pescado casi en nuestras manos.
Llegaron en bandadas enormes, y aunque esto os lo pondré mejor cuando, al final, os ponga las fotos del "mogollón", nos fueron rodeando por todas partes.


Eran elegantísimas, excepto a la hora de comer, que os lo pondré en la próxima entrada, y hubo pocas oportunidades de sacarlas ociosas, porque se pasaban el tiempo atrapando el pescado casi sin descanso.

Teniendo en cuenta la lejanía de sus localidades de cría en Tristan da Cunha, parece increíble poder verlas en Asturias cada verano-otoño sin falta.
Realmente un enorme camino, y unas islas mínimas para una especie tan dispersiva, esto hace pensar en lo idiota que es proteger solamente las áreas de cría de las aves, sin que importen los lugares donde crecen y se alimentan después.
Pues lo dicho, el próximo día os las pongo pescando, su técnica de buceo no es tan espectacular como las de los alcatraces, pero tiene también mucho interés.
Que buenas fotos Ivan!!!...A estas les tengo muchas ganas...
ResponderEliminarSon guapísimas, y menudo mogollón de ellas vimos.
EliminarEstas pardelas son una preciosidad.
ResponderEliminarSí, son mis favoritas también.
EliminarPor lo que leo, deduzco que solo se ven mar a dentro..saludos
ResponderEliminarSí, muy mar adentro, y no en todos los mares ni todas las fechas, por eso lo extraordinario de ver tantas
EliminarFue la estrella de la salida (con permiso del págalo rabero). Gran sensación la de estar metidos en el centro de miles de aves marinas, aquí al lado de Gijón.
ResponderEliminarPues yo me perdí al rabero, así que para mí creo que fueron estas las estrellas
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