

La verdad es que salí desde el faro de Cabu Peñes al amanecer, con el paisaje en mente, buscando la manera de bajar a las playas en su base, no fue fácil.




Parece mentira poder ver el Aramo, y todavía más lejos, al fondo, el Macizo de Peña Ubiña, en la divisoria con León, desde la tierra más septentrional de Asturias.

El maíz no recogido tenía un aspecto fantasmagórico pero muy fotogénico.

Y de camino a la bajada a los acantilados, me tropecé con la fugaz visión aérea de los 3 gansos, espantados por un fotógrafo.

Hubiese preferido no verlos en estas circunstancias, levantados una y otra vez para que alguien pueda obtener una foto cada vez más cercana y molesta. No tiene sentido.

Y sí, al final llegué a mi objetivo, con mucho cuidado pude ir bajando a los confines de Peñes y bajar hasta la playa, primero vi el sector de la Centollera...
...y después a la misma base del Cabu Peñes, La Cubil. Premonitoriamente evité bajar la última gran laja hasta la arena ya que estaba lloviendo y estaba mojado. De haberme atrevido, hubiese adelantado un par de semanas la futura fractura de mis costillas. Para estas cosas, mejor después que antes.
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