

Desde el embalse por encima del pueblo, el sonido era atronador.

Todo un espectáculo visual y sonoro.
No cabe duda que la importancia que tienen estas pequeñas masas de agua en la montaña cantábrica para los anfibios.

Y para todo el pequeño ecosistema, ya que sobre las huevas de las ranas predan un montón de insectos acuáticos en peligro y otros anfibios menos comunes que nuestra rana.
No resultó nada difícil, con el bastón de la excursión, y una bolsa de plástico atada, capturar varios ejemplares para que los peques pudiesen, sin tocar a las ranas, conocer la anatomía y las simpáticas costumbres de unos animales que para los niños de ciudad son poco menos que ciencia ficción.
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