


En el pantalán había un primer ejemplar, guapísimo, con el moño, el plumaje refulgiendo en tonos verdes, violetas, negros opalescentes...las manchas amarillas en la cabeza y el interior de la boca...enseguida apareció otro ejemplar.

Desde luego el amor estaba en el frío aire del NW que nos sacaba el calor del cuerpo.

Mucho entrecruzar de picos y cuellos, plumas de la cola erizadas...

...todo visto en directo a unas decenas de metros, un privilegio.

Alguna carrerita, amagos de me voy pero vuelvo...vamos, nada que nos sea ajeno a la mayoría de vertebrados con las hormonas a tope.

No faltaron las "carabinas". Cuando nos dimos cuenta, eran 4 los ejemplares, 3 adultos y un inmaduro, la cosa se enfrío.

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