


No hay parque, rotonda o mediana que no visiten, y se les encuentra en trozos de prao de un tamaño mínimo, siempre ajenos al tráfico pero mucho más pendientes de los peatones, son listos hasta para eso.
En el censo de mayo me los encontré prácticamente en todas partes en las que hubiese un poco de hierba, y enseguida veremos en las patrullas la incorporación de los jóvenes del año, menos lustrosos, y sin las típicas plumas "aceitosas" de sus progenitores.
Es curioso, en los jardines urbanos del sur de Gijón no se prodigan tanto como sus parientes Aquí nunca me visitan. Un saludo
ResponderEliminarSí, no pasan de Casa Copo, jeje, sin embargo en invierno menudas bandadas mixtas con los pintos.
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