domingo, 24 de diciembre de 2017

Chorlitos dorados europeos: Unos bandos curiosos.

En el mes de noviembre pude disfrutar de un par de bandos buenos de chorlitos dorados europeos (Pluvialis apricaria).








En ambos casos, aprovechaban los rastrojos del maíz, en el Cabu Peñes eran unos 40, por la zona de Coneo, y fue fácil localizarlos.







Presta mucho cuando van bajando desde el aire y van a posarse delante tuyo.











Delante relativamente, porque había unos 50 metros de distancia entre nosotros.











Pero lo suficientemente cercanos como para disfrutarlos.












Con ese color dorado parecería fácil que destaquen, pero en los labrantíos es dificilísimo verlos, es un camuflaje perfecto.













Al otro bando lo fui viendo en el tramo entre Villadún y Penarronda.












Digo que lo fui viendo porque, pese al tamaño que tenía, siendo unos 150 ejemplares, estaba muy nervioso y tan pronto despegaban como se sedimentaban.




Cuando al fin pude ver dónde aparcaban, cerca del propio pueblo, ya lo pude localizar, más por el murmullo en el silencio del amanecer que por verlos realmente.







Son tan crípticos que incluso estando el prao lleno de ellos, sólo cuando se movían los veías.






Hermosas aves, a ver si el invierno es frío y sigo viéndolas.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Amaneceres en Cabu Peñes


Hace tiempo que tengo la costumbre de salir de noche cerrada de casa para que me pille la salida del Sol en mis lugares de pajareo.











Merece la pena madrugar y ver cómo sale el Sol estando en completa soledad.


















Es difícil explicarlo con palabras pero uno se olvida de casi todo ante la explosión de luz que sale desde Gijón y va invadiendo tus pupilas.

No aporta ninguna ventaja para ver más pájaros pero sí suelen estar más activos y confiados, y me cuesta un montón sacarles fotos decentes por la escasa luz, incluso con un faro todavía activo al lado...












La atmósfera limpia, nítida y libre de ruidos me hace concentrarme hacia dentro y hacia fuera y ser consciente de tanta belleza.













También, por contraste, de la falta de ella una vez que empiezan a llegar los coches, los ruidos, las discusiones...seguiré madrugando y disfrutando de la quietud del amanecer yo sólo.



miércoles, 20 de diciembre de 2017

Los abundantes de Cabu Peñes

Habituados a rarezas y recalajes de aves bien raras, a veces perdemos la costumbre de atender a lo que abunda, pongo algunas aves que normalmente se ven en al menos 2 dígitos en cada paseo, y que son bien guapas de encontrar, empezando una de las más abundantes de ver ahora mismo, el bisbita pratense (Anthus pratensis).






Con permiso de los Richard y de las alondras, su reclamo es de lo más escuchado por estas fechas.













A veces miles, desde el propio cabo, el alcatraz atlántico (Morus bassanus).








También se ven por decenas, las monocromáticas lavanderas blancas (Motacilla alba).













No menos frecuente es toparse con las parejas siempre próximas de tarabillas comunes (Saxicola rubicola).













Los acentores comunes (Prunella modularis), especialmente en el brezal, son abundantes.

















No son menos los pardillos comunes (Carduelis cannabina).








Este ejemplar de la foto se nos hacía similar al rarísimo pardillo piquigualdo y durante unos minutos tuvimos ciertas esperanzas. Otra vez será.









La mayoría no dan tantos problemas de identificación.











Una que cada día abunda más es la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala). Será tontería mía pero juraría que cada año se esconden menos.













De hábitos contrarios, el chochín (Troglodytes troglodytes) es todo un exhibicionista.













Aunque en general, este otoño la estrella fue el pinzón vulgar (Fringilla coelebs), abundantísimo.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Faisanes en la distancia

Resulta raro de explicar, pero es mucho más fácil fotografiar faisanes comunes (Phasianus colchicus) cuando los localizas a 50 metros que cuando lo tienes a 50 centímetros.











En la distancia el faisán se muestra sin demasiado problema, y no ver a un macho de esta especie, con esos colores y además su reclamo tiene delito...





El problema es que cuanto más te acercas, más se esconde y ahí ya no lo vas a volver a ver hasta que casi lo pises, momento en el que verás una preciosa bola de plumas escapar de ti con tal estruendo que el susto será para ambos.
Buena estrategia cuando se trata de despistar a los depredadores naturales (léase zorros), pero un desastre si el depredador es un cazador con escopeta. ¡Pum!

sábado, 16 de diciembre de 2017

Como en una aparición

Así se siente uno al ver un enorme y frondoso acebo (Ilex aquifolium) enmedio de un horrendo monocultivo de eucaliptos (Eucalyptus globulus).

viernes, 15 de diciembre de 2017

Las últimas libélulas.

Hay algunas especies de odonatos que en Asturias tienden a aprovechar hasta el último momento del otoño.
Entre las libélulas, Sympetrum fonscolombii es el prototipo de libélula que se ve hasta mediados-finales de noviembre. Este macho lo vi en el Cabu Peñes, Gozón.










Entre los caballitos del diablo, Lestes viridis aguanta por la campiña asturiana hasta mediados de noviembre sin problema, este macho estaba en el Embalse de San Andrés, Gijón.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Centollo en el Arbeyal

Aprovechando la supermareona en la Playa del Arbeyal, bajé a recolectar microconchas de moluscos, ya que esta playa, es junto a la de Poniente, la mejor de Asturias para proveerse de estas microconchas con las que pasar horas y horas de diversión con la lupa binocular.
Lo que no me esperaba ver es a este centollo (Maja squinado) varado entre las rocas y cubierto de margaritas (Nassarius incrassatus).






No me acerqué demasiado para no molestarlo, aunque es posible que estuviese muerto recientemente o como decimos en Asturias del marisco, "mareado". Abandoné rápidamente la posición para evitar la curiosidad natural de los paseantes cuando te ven cámara en mano mucho tiempo, ya que pocas personas se resistirían a llevarse este manjar a casa.






Es que El Arbeyal siempre trae sorpresas con la marea baja.

martes, 12 de diciembre de 2017

Pajareando por cabo Busto el mes pasado.

Coincidiendo con una entrada masiva de paseriformes invernantes, disfruté mucho casi sin alejarme del faro del Cabo Busto.
Algunas aves era la primera vez que las veía aquí, como los 5 herrerillos capuchinos (Lophophanes cristatus) que había entre los pinos. En los mismos árboles, un buen bando de carboneros comunes, herrerillos comunes y carboneros garrapinos. Páridos a montón.







Sin duda los más abundantes aquel día los pinzones vulgares (Fringilla coelebs).













Entraban por cientos desde el Norte de Europa, igual que los muchísimos y muy agotados y confiados petirrojos (Erithacus rubecula) que pasarán el invierno aquí.











Cientos también los bisbitas pratenses (Anthus pratensis) que salían de los praos...










...de los matos...














...y de las copas. Por todas partes.






En el propio faro se veían muchos busardos ratoneros (Buteo buteo), muchos de ellos también vienen a pasar el invierno.







Lavanderas blancas (Motacilla alba) también por decenas.









Mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita) también reclamando casi en cada árbol.












También los abundantes zorzales comunes (Turdus philomelos) reforzaban en mucho la población de aves locales.












Los pájaros sedentarios y casi conocidos ya ejemplar por ejemplar tampoco me fallaron al encuentro, como el acentor común (Prunella modularis).










Colirrojos tizones (Phoenicuros ochruros).












Cornejas negras (Corvus corone).













Verderón común (Chloris chloris).










Mirlos comunes (Turdus merula).









Escribanos soteños (Emberiza cirlus).














O gorriones comunes (Passer domesticus). Un buen mogollón, vamos.













Un lugar perfecto, incluso si no te gustan los pájaros.