jueves, 18 de octubre de 2012

Entre Caleao y La Felguerina (I): trepadores azules y otros.


A finales de agosto me fui a caminar con mi hijo en dirección al Valle de Xulió, en Caso, una zona espectacular en riqueza natural y sobre todo en belleza.

Al final la vagancia nos hizo parar en la zona de la Felguerina, pero lo pasamos muy bien.

Vimos muchas cosas, hoy empiezo con los paxarinos, entre los cuales, el más abundante fue el trepador azul (Sitta europaea).


Como podréis comprobar, el ser abundante y encontrarlo en varios sitios, por ejemplo este ejemplar en un tronco, no significa que sea fácil fotografiarlo, ya que se mueve constantemente, y siempre a la sombra del bosque, por lo que es bien difícil atinar.








Este cazaba en un hábitat diferente, entre el musgo, y con mucha eficacia.












Y este otro me lo encontré en un sitio bien raro para esta ave, en el suelo de un camino.







 
Supongo que cazando las hormigas que en esta época estaban muy activas por todas partes.










Acompañaba esta excursión al suelo del trepador azul un macho de pinzón vulgar (Fringilla coelebs), que aunque de morfología bien diferente, si os fijáis su diseño cromático es bastante similar.










Además del trepador, de nuevo me encontré, lejanos, y en las perchas que tanto le gustan, al papamoscas gris (Muscicapa striata), este año pude observar muchos, pero es solo una apreciación personal.








Lo que siempre es abundante en el momento de la excursión, al final del verano, es el petirrojo (Erithacus rubecula), en versión juvenil, casi por todas partes.










Esta abundancia y facilidad de localización, por desgracia para ellos, se verá autorregulada por lo fácil que resulta cazar a estos jóvenes y por la fragilidad propia de esta edad, que en estos momentos en los que escribo, cayendo las primeras nieves del otoño, se verá muy claramente.








Y observándolo todo, incluídos a nosotros, la corneja negra (Corvus corone).











Y lo que a lo lejos tomé por una borla de plumas, resultó ser un trozo de la algodonosa cola de un lirón gris (Glis glis). No temáis, ya sea el depredador un azor, una marta o un gato montés, se quedaron con la cola en las zarpas, y el lirón, con esta estrategia, se quedó sin parte de su colita pero vivirá una temporada más. Eso sí, no es como en las lagartijas: los huesos de la cola no se regenerarán.

lunes, 15 de octubre de 2012

Salida a ver aves marinas: una explicación

Hace unos 10 días me fui a ver aves marinas con los amigos de wildwatching, desde Gijón.

Muchos me habéis preguntado por las fotos, y por qué no las estoy colgando (aunque salieron más que bien).
Bueno, es muy sencillo: como podréis comprobar por mis entradas, estoy ahora procesando las actividades y los temas ¡de agosto!, así que voy con mucho retraso, y prefiero ir metiendo entradas cronológicamente, para no liarme.
¡Os ruego un poco de paciencia!


Aunque las observaciones desde tierra de los días anteriores invitaban al optimismo, no las tenía todas conmigo.
Pero esta vez todo salió perfecto: el tiempo, de verano, el oleaje y el viento, nulos durante la mayor parte de la travesía.
Como en la anterior ocasión, los anfitriones Luis Frechilla y Jorge Valella iban cantándonos cada nueva especie (y fueron muchas) que aparecía.
Y esta vez íbamos con el mayor experto en el mundo mundial en el manejo del macizu (chum): Xuanín, que tenía el día pletórico, y consiguió que se nos pegase durante muchas horas una balsa entera de varios miles (no exagero) de pardelas y gaviotas.
Lástima de paíños, y no es que no se intentase, porque Jorge y Xuanín tenían el cebo preparado, pero no les apeteció aparecer. Otra vez será. Con todo, se observaron todas las especies de págalos, 3 de charranes, 5 de pardelas, alcatraces de todas las edades, y 3 de gaviotas.









Pero lo realmente importante no fue solo la cantidad de especies, sino la cantidad numérica de aves que se vieron, miles, muy concentradas, y a escasos metros de nosotros, lo que nos permitió ver a estas aves zambullirse literalmente a nuestros pies. Ver a los alcatraces picar a nuestro lado, a las pardelas bucear una tras otra incansable, a las gaviotas pelearse por el pescado, a los charranes pescar elegantemente y a los págalos, a veces en bandos de 4 ó 5, hostigando a todas las demás aves para apoderarse de sus premios, no es algo que se olvide pronto.



En total gasté 3 tarjetas de memoria, unas 2000 fotos, y eso que al final, viendo que me quedaba sin "armamento", opté por dejar de tirar las fotos en ráfaga, y las disparé una a una.
De estas 2.000, unas 250 son fotos aceptables, de estas, unas 100 buenas, y otras 50 son mucho mejores de lo que yo mismo podía creerme al verlas en la pantalla del ordenador.
Esto hace que tenga una tarea enorme de procesado de fotos, pero cuando lo termine, habrá merecido la pena.




Mientras tanto, para matar el gusanillo os pongo en esta entrada unos vídeos, hechos con el iPhone, porque la cámara ya no tenía más tarjetas libres. Aunque son vídeos muy malos, y además ya están hechos a la vuelta, cuando ya no quedaban ni el 10% de las aves que habíamos podido disfrutar, si os fijáis, aún quedan, además de muchísimas gaviotas, unas cuantas pardelas cenicientas, capirotadas y sombrías, unos alcatraces, y hasta un par de págalos grandes que se pasan por allí.


De verdad: os van a gustar MUCHO estas entradas cuando las saque, calculo que dentro de unas 2 semanas, así que esperadme un poco, que merecerá la pena, hay fotos alucinantes, aunque ni la mitad que estar allí en vivo, para eso no necesito tarjeta de memoria, se queda en mi cerebro, mientras viva.
Pues nada, en unos días, empiezo a soltar fotos, va a dar para muchas entradas, ya os amenazo...
¡Hasta entonces disfrutad de mis otras entradas!

domingo, 14 de octubre de 2012

Luna de Agosto

Además de ser una estupenda canción de Radio Futura, la luna de Agosto es, por varias razones, mi favorita.
Sin embargo, y a pesar del espectacular verano que hemos tenido, no lo tuve fácil para fotografiarla (en Cuarto Creciente) en la noche de La Polina, ya que las nubes la ocultaban continuamente, aunque el paso de la negrura por el disco lunar le da un aire francamente misterioso y onírico. Os he hecho un pequeño vídeo, que la compresión de blogspot hace perder mucho de su encanto, peeero...





Sin embargo, una vez que la Luna se presenta en su esplendor, su brillo y el contraste con su áspera superficie, permite el deleite de seguir cada arruga en forma de cráter y cada llanura en forma de mar lunar.
Una experiencia que os recomiendo, sobre todo a los que seguís a los pájaros con el telescopio, ¡también podéis orientarlo al cielo!

(Ver en grande).

jueves, 11 de octubre de 2012

Un satélite atravesando la Osa Mayor

Pues sí, mientras estaba haciendo fotografía de constelaciones por la Polina, localicé un satélite artificial de los muchos que cruzan el cielo nocturno.
Bueno, la Osa Mayor supongo que no hace falta que os la presente.








El satélite se diferencia fácilmente por su traza continua y velocidad uniforme. Aquí marca en la foto de larga exposición su traza característica.











Atraviesa la Osa Mayor...













...y sigue su camino. Solo teneis que localizar un cielo despejado, y no sé si por suerte o por desgracia, vereis cruzar a muchos de estos pequeños artilugios que tanto nos influyen en la vida actual.





jueves, 4 de octubre de 2012

Salida marina desde Gijón: II, pegándome con las gaviotas grandes, ¡esta vez en vuelo!

Pues sí, decíamos ayer que el chum se lo comieron las gaviotas, y aunque por una parte nos perdimos a otras especies, me permitió sacar muchas fotos en vuelo de gaviotas y analizarlas, que falta me hace.

Sobra decir que si a 2 metros es difícil saber qué especie es, en vuelo, y basándose en una foto, a veces a contraluz, toda identificación segura es tontería.



Había muchas gaviotas patiamarillas (Larus michahellis), esta parece un juvenil.
Si os fijáis, tiene un buen pico, una ligera ventana descolorida en las primarias, y el vientre es bastante claro.








Esta podría ser otra, con su barriga muy blanca, la máscara facial oscura tras el ojo...













Ídem, si os fijáis, hay una barra oscura que conecta las primarias al cuerpo del animal, una especie de reborde oscuro, típico de las patis.










Finalmente, un adulto, por el aspecto, curtido en mil batallas, impresiona el desgaste del plumaje en muda.










Bueno, esto ya, con alguna duda, podría ser una gaviota sombría (Larus fuscus) juvenil.
Cabeza y cuerpo gris uniforme, alas muy oscuras, sin apenas plumas descoloridas, aunque las coberteras, hum...
Pico ligero.









Creo que en esta foto, de estar en lo cierto, se puede ver la diferencia entre el juvenil de gaviota patiamarilla (izda), y sombría (dcha). Nos os fijéis en el tamaño, que no están en el mismo plano, aunque lo parezca por la distorsión del tele.
A la izda, ventana alar clarita en primarias, barra oscura por las coberteras hasta el cuerpo, que "canta" mucho, cara blanca con máscara facial.
A la derecha, plumas de vuelo en general muy oscuras, con poco contraste entre ellas, entre cada fila de coberteras, al estar cada pluma rebordeada en claro, parece que hay una pequeña frontera. Cuerpo, vientre y cabeza uniformemente grises, en cola barra negra muy amplia.


Y esta otra gaviota sombría ya es adulta, podría confundirse superficialmente con un gavión atlántico (Larus marinus), pero hay que ver que esta sombría tiene un espejo blanco restringido a P10, mucho más extenso en el Sr. Gavión, y el borde de ataque del ala blanco es estrechito, mucho más que en el gavión.






Y termino con una gaviota que, aunque creo que es juvenil de patiamarilla, podría cuadrar para gaviota argentea (Larus argentatus), ya que tiene un patrón de terciarias y de coberteras con muchas muescas, y en forma de hoja de roble.











Además, al volar, vemos, que, como en las argenteas, tiene una ventana alar clara y extensa en las primarias, el patrón que os dije antes típico en terciarias y escapulares, y la banda oscura en la cola es estrecha y más bien marrón, y el obispillo muy salpicado de manchas regulares, todas ellas características que cuadrarían con argentea.
tiene otras cosas que son de patiamarilla, así que lo dejaremos "pa prao".






Pues nada, si no hay ningún disgusto hasta entonces, el domingo vuelvo a embarcar, así que espero poder volveros a dar la tabarra con mis quebraderos de cabeza con las gaviotas con fotos frescas, aunque los plumajes juveniles ya no estarán, y sí muchos de 1er invierno. ¡Al ataque!



martes, 2 de octubre de 2012

Salida marina desde Gijón: I, las aves marinas.

Hace ya más de un mes que salí en catamarán con los amigos Frechilla y Valella "Isocero" , en representación de la empresa Wildwatching Spain, desde el puerto de Gijón.
Os recomiendo que entréis en su página web, pues esta empresa está haciendo cosas muy interesantes, y son pioneros en relación al turismo ornitológico, fotográfico y de naturaleza.
La ruta estuvo magníficamente guiada, con Jorge y Luis cantando ya desde lejos todo lo que surcaba los mares, y llevábamos las mejores intenciones, pero el "buen" tiempo, sin apenas brisa, un Sol de justicia, calor, y el oleaje en busca y captura hicieron que viésemos pocas aves, y lo peor, a mucha distancia.
Aún así, os pongo algo de lo que vimos, empezando por las aves pelágicas.

Lo más abundante, los alcatraces (Morus bassanus), con escasos ejemplares cercanos a la madurez, como este.









Es lógico, porque por aquellas fechas empezaba el paso de aves hacia el Sur, y las primeras siempre son los inmaduros, como estos de la foto. A las alturas en las que leéis esto, la situación es la contraria, y lo que más abunda son los ejemplares adultos, menos madrugadores en el paso.







De pardelas, las más abundantes fueron las pardelas cenicientas (Calonectris diomedea).












Solo algunas se acercaron lo suficiente como para tratar de averiguar su procedencia. Esta, por ejemplo, parece de la raza atlántica "borealis".









Pasaron también algunas pardelas sombrías (Puffinus griseus), siempre inconfundibles en su plumaje casi monocromo.










Aunque a distancia se parecen a las más achocolatadas y de diferente forma de volar pardelas baleares (Puffinus mauretanicus).










Fueron ejemplares individuales, nada parecido a los  a veces enormes trenes de pardelas baleares que tengo vistos desde la costa.










Fallaron los paíños y los págalos, excepto este lejano pero conspicuo págalo pomarino (Stercorarius pomarinus).










Y poco más de este tipo de aves. Se vieron algunos charranes (Sterna sp.) y algún tren de negrones (Melanitta sp.). Y sonó algún zarapito trinador (Numenius phaeopus) en paso.






Nos entretuvimos a la vuelta con el precioso paisaje que dibujaba la calma chicha.


Y viendo los enormes barcos camino del Musel.












A falta de cetáceos, vimos un par de impresionantes ejemplares de pez luna (Mola mola), el pez óseo más grande del planeta, asomando su aleta en la superficie.










Pues nada, a pesar de que el recorrido fue bastante grande, poco que apuntar, espero que este domingo, que vuelvo a salir con ellos, vea algo más, aunque vuelve el ya asqueante tiempo veraniego, y me temo lo peor.











Os preguntareis qué pasó con el chum, el rico cebo que se les echa a las aves en estas salidas para que se acerquen. Pues que se lo comieron las aves que flanquean a la pardela cenicienta de la foto: las gaviotas, y como se acercaron mucho, en la próxima entrada os pondré unas fotos en vuelo, poco habituales, para tratar de identificarlas. Nos vemos.



sábado, 29 de septiembre de 2012

Gaviotas reidoras: las gaviotas amables.

Pocas veces son titulares de este blog las gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus), normalmente salen de refilón, detrás de sus primas las gaviotas grandes, como en la anterior entrada.

Y es una pena, porque en realidad, están por Gijón todo el año, son muy tranquilas con los observadores y fotógrafos, y son de gran belleza, por lo que hoy las meto en el equipo titular.




A principios de septiembre, los ejemplares juveniles, caracterizados por su plumaje marrón que salpica diferentes partes del cuerpo, ya van mudando sus plumas, como veis en esta foto.










Estos jóvenes nacidos esta primavera-verano inmediatamente tras salir del nido van perdiendo este plumaje de tonos ocres y renovándolo por plumas nuevas, de color gris o blanco, es decir, pasan a plumaje de 1er invierno.








El ritmo varía según los ejemplares, con algunos ya mudados casi por completo y otros que aún parecen casi pollos.










Los adultos, a su vez, pierden gradualmente sus caperuzas color chocolate que los identifican como reproductores (aunque los 1os veranos también presentan características incompletas de adulto), y por esta época se ven sus cabezas con aspecto desaliñado.




Las que, como estas otras, ya hayan cambiado a plumaje invernal, mucho menos lucido que el de verano, lo conservarán así hasta la primavera que viene.








Hay que aprovechar esta época de cambio para observar, estudiar y tratar de reconocer los diferentes y fascinantes plumajes que se presentan, son, en estas gaviotas, fáciles y muy agradables, a diferencia de las gaviotas grandes, mucho más arduos de reconocer.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Pegándome con las gaviotas juveniles otro año más

Cada año a final del verano Gijón se llena de gaviotas juveniles, y siempre intento practicar mis conocimientos gavioteros con ellas.
Como sabéis, identificar las diferentes especies de gaviotas grandes es sumamente complicado, y a veces imposible, incluso para los grandes expertos.
Pero cuando se trata de juveniles, que tienen todas un aspecto muy semejante, la labor se convierte en mi caso en pura especulación, y en el caso de los grandes expertos, en un arte que conjuga miles de horas de observación y el estudio detallado de cada especie.

Os voy a poner varios ejemplos de gaviotas fotografiadas en el Parque Isabel, de Gijón, lugar en el cual la extrema docilidad y cercanía que demuestran las gaviotas permite el lujo de retratarlas a menos de 2 metros de distancia. Solo son varios ejemplos para que veáis lo difícil que es esto, y lo poco que se puede asegurar en la identificación sin contar con la ayuda de especialistas.

Por ejemplo, vemos esta gran gaviota: Color gris-parduzco uniforme, cabeza redondeada, tamaño grande y compacto, proyección de las primarias muy corta.
Además, ajedrezado muy evidente de las coberteras, terciarias con muescas grandes y amplias, y que además llegan en su escotadura a las coberteras.
Para terminar, algunas escapulares insinúan forma de hoja de roble, y las muescas en terciarias, forma de ancla.
Podría ser una gaviota argentea (Larus argentatus).




Pero al quedarse quieta, la misma gaviota ya no tiene la cabeza tan redonda, cambia la complexión, y a mí ya se me parece algo más a una gaviota patiamarilla (Larus michahellis).









Siguiendo con patiamarillas, aquí os traigo un ejemplo de lo que debería ser una gaviota patiamarilla de libro, por el enorme tamaño y poderoso pico, incluso afinaríamos más, y podría ser de la raza mediterránea (michahellis), y macho.

Cabeza blanca con máscara alrededor del ojo, coberteras con ajedrezado flojo y poco uniforme y terciarias sin apenas blanco.









No siempre es tan fácil. Esta otra gaviota podría ser una gaviota patiamarilla también, pero como veis, es más estilizada y pequeña, más oscura, y sí presenta ajedrezado muy patente, que no llega a las coberteras más externas.
El pico marca bien el gonis, pero es mucho más débil.
¿Pati cantábrica (lusitanius)? Podría ser.










Para mí, tan incierta como esta otra supuesta pati cantábrica.

Como veis, aparecen muchas plumas con forma de hoja de roble en manto y terciarias, ajedrezado potente, cabeza redonda, color uniformemente gris, podría pasar por argentea.













Si nos vamos a las gaviotas sombrías (Larus fuscus), lo mismo.
Esta que os saco aquí, podría ser fácil: tamaño pequeño, delicada, pico flojo, color muy uniforme parduzco, proyección primaria larga, cara y pecho oscuros uniformes, escapulares con bordes anchos claros, parecidos a los de las coberteras, que no presentan vermiculación.
Terciarias, idem, con bordes incompletos y difusos.
Quizás una hembra.



Pero sacamos ahora esta, que ya no es tan evidente, y es que un simple cambio de luz contrasta más el plumaje, y la forma corporal ha variado, y ya parece más compacta y pechugona esta sombría.








Y no digamos esta otra, que además de lo señalado en el punto anterior, tiene un pico más fuerte y ganchudo, y una distribución de las motas blancas en terciarias y en coberteras muy semejante a las argenteas, así como algunas plumas del manto en hoja de roble.
La complexión es más recogida, a pesar de las largas primarias, y el color es más monocromo.
¿michahellis lusitanius, fuscus intermedius?
Difícil saber.




Bueno, pues os pongo la gaviota definitiva para tener una piedra de toque de lo difícil qué se puede poner el tema. A ver qué os parece esta gaviota:
De tamaño grande, pero...patilarga, cabeza muy escurrida, en forma de pera, pico largo y sin el gonis marcado.
Bastante blanca en cabeza y pecho, y la postura del cuello estirado insinúa una boa en nuca. Escapulares de distribución anómala.
El dibujo de escapulares y terciarias se asemeja al de una patiamarilla, pero las coberteras tienen un dibujo muy difuso, delicado.

La lógica me dice que ha de tratarse de una gaviota patiamarilla, aunque presenta mucha afinidad con algunas características superficiales de los juveniles de gaviota cáspica (Larus cachinnans).

La mejor respuesta, y esto es lo que más aprendo del foro de gavioteros expertos que sigo hace meses, es ser honesto, y no poner etiquetas cuando no sabes lo que realmente estás viendo, y eso es lo que opino de ejemplares tan extraños como este.

Y en todo caso, la luz, la postura, el movimiento, hacen que una misma gaviota pueda ser vista de maneras muy diferentes y confusas, así que en mi caso, observar, seguir aprendiendo, y disfrutar.

La que ya no va a ser observada por más tiempo es esta otra gaviota juvenil, muerta. Mueren por miles, y cuando acabe el invierno, más de la mitad habrán sucumbido, mientras tanto, a estudiarlas, merecen la pena.