


Con las islas Pantorgas cerrando al oeste la bahía, islas muy bien habitadas de ostreros y cormoranes moñudos, que crían, o más bien diría sobreviven, cada primavera.

Seguimos este paseo y llegamos al núcleo duro de las playas deliciosas en el occidente, la cala de Mixota.
50 años después de los primeros nudistas en esta bendita playa, sigue siendo fuente inagotable de anécdotas, algunas ciertas, entre curas de la comarca, aldeanos no siempre descontentos con la visión de los pecaminosos naturistas y autoridades locales. Lo que no es broma es la gran belleza y paz que se vive abajo en la arena de este paraíso.


Además, en el pueblín de Santa Gadea la abundancia de casas de labor bien conservadas permite la cría de aves de granero, como este juvenil de lavandera blanca (Motacilla alba)...

...o de estos pollos volanderos de estorninos negros (Sturnus unicolor).
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me encantan tus comentarios, y además los necesito, pero para evitar los ataques de orcos, trols y pesadiellos, me veo obligado a moderar. Si formas parte de la buena gente, tu comentario saldrá seguro.