domingo, 21 de octubre de 2012

Entre Caleao y la Felguerina (II): Unas plantitas.


Empezamos a describir, muy parcialmente las plantitas que nos encontramos en este paseo, entre Caleao, a unos 750 msnm, y las cabañas de La Felguerina, aproximadamente en la cota 1.100 msnm. 
Como es de esperar, la sucesión vegetal va cambiando.
Empezamos por una franja alrededor del pueblo en la que (inteligentemente), la cobertura arbórea dominante es la del castaño (Castanea sativa). Lógico: proporcionaba (una pena tener que hablar en pasado) madera de altísima calidad y durabilidad e hidratos de carbono para todo el año, ya que además la castaña se secaba (la riquísima castaña maluca) y se conservaba para cuando fuese necesario.



Y otro detalle: con ella alimentaban a los gochos, que se soltaban en el bosque para que recuperasen las castañas y los subproductos que no eran alcanzables por los lugareños, con lo que las proteínas, indirectamente, también venían del castaño.
Intentar explicar el paisaje sin entender el paisanaje es imposible en Asturias, como veis.
Alrededor del castaño prolifera una cohorte de plantitas la mar de interesantes, como por ejemplo la clavelina (Dianthus hyssopifolius).


O los alfeñiques (Centranthus ruber).















Abunda aquí la hierba de los pordioseros (Clematis vitalba).







Y el heléboro fétido (Heleborum foetidus).












En los pequeños praos que se forman en los claros del bosque, otras pratenses, como el trébol rojo (Trifolium pratensis).











O la escabiosa (Scabiosa columbaria).














Cuando subimos por la senda ya escasean los castaños, y empieza la zona del roble albar (Quercus petraea), que aunque también proporciona mucha bellota, era menos apreciada por el ganado, y su madera, aunque excelente, era más difícil de trabajar, por tener más nudos y recovecos que el castaño.








De entre los árboles que sirven de cohorte al roble, una que me hizo especial ilusión: el olmo de montaña (Ulmus glabra). Como sabéis, por culpa de la grafiosis casi desaparecieron las poblaciones, tanto urbanas como silvestres de este árbol por lo demás tan guapo.








 Mi gran sorpresa fue ver muchos árboles jóvenes, con las hojas asomando al camino durante muchos centenares de metros, lo que, como poco, significa que el olmo sigue presente, y quién sabe si recuperando su esplendor pasado.







Esta planta que veis, el muérdago, parasita y acaba matando a otros árboles. Vi algunas matas por algunos desgraciados troncos y ramas.












Un clásico de los cierres de seto vivo, el espino albar (Crataegus monogyna).










Y otro, indicador de humedad y tierra fértil, el fresno de hoja ancha (Fraxinius excelsior).










Bueno, seguimos mañana.

4 comentarios:

  1. Y esto en otoño, imagino las que todavía estén adormecidas hasta la primavera...

    ResponderEliminar
  2. Pues sigo la cadena:
    Te notifico que he decidido distinguir tu labor con el premio “The Versatile Blogger Award”. Según las normas del mismo habrías de escribir un post donde indiques de quién lo recibiste, las siete características principales de tu propio blog y 15 blogs más a los que tú, a tu vez, desearías conceder dicho premio.

    Aquí tienes el post que acabo de publicar con un enlace hacia tu blog:

    http://florasilvestre.blogspot.com.es/2012/10/un-trozo-de-adn-que-muta.html

    ResponderEliminar
  3. La escabiosa es una de las que busco para ver mariposas, a veces se pelean por ella.

    ResponderEliminar

Me encantan tus comentarios, y además los necesito, pero para evitar los ataques de orcos, trols y pesadiellos, me veo obligado a moderar. Si formas parte de la buena gente, tu comentario saldrá seguro.