
Por desgracia, en la Mariña también está siendo un invierno pobre en avistamientos interesantes. Y suerte tuve porque entre las miles de gaviotas que volaban por la piscifactoría de Lago, tuve un buen rato de frente a este pequeño (relativamente) ejemplar de hiperbóreo.

A su lado, una gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) anillada en Griend, Holanda, es EJ2L, es un 1er invierno y esta es su primera observación fuera de su lugar de nacimiento.

El espectáculo de la pisci de Lago, como siempre, es entre surrealista y un poco delirante, gaviotas por todas partes, pero pocas interesantes, además un fuerte nordés imposibilitó poder fijarse bien en las gaviotas más lejanas.

Antes me había pasado por las playas de San Cibrao, como siempre, una buena cantidad de gaviones atlánticos (Larus marinus), de todas las edades.

Pasé por O Vicedo, que siempre me trae buenos recuerdos de mis queridos amigos Pili y Ricardo, que me descubrieron este lugar.
La playa de Vidrieiros, espectacular como siempre.



Entre las abundantes gaviotas patiamarillas (Larus michahellis), este ejemplar que a primera vista y no mirando su cabeza me pareció superficialmente una argentea por el diseño tan clarito, pero al abrir foco y ver su enorme tamaño, solo podía ser un inmenso gavión atlántico de 1er invierno, o, remotamente, un híbrido de los 2 anteriores.


Llegué a O Vicedo costeando por Viveiro (vacío, un erial), celeiro (daba pena). Después me fui hacia la ría de Ortigueira, buscando el aviso de negrones especulados en la playa de Fornos. Como sospechaba, no hubo manera de encontrarlos, aunque no conocía la playa y me pareció simplemente preciosa.



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