

Ya nos acostumbramos a verlas pasar las horas de luz en las afueras de la ciudad.


Pero en cuanto baja un poco el Sol, los pequeños grupos que se aprovechan de los insectos que levanta el ganado despegan, se van juntando y duermen en un dormidero, en el caso de Gijón, uno enorme en el Parque Isabel, lo veremos en la próxima entrada.
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