Decepcionante en lo general, porque por lo que me cuentan los colegas poco se vio y muy a tirones, sin una migración prenupcial sostenida. Y en lo particular, por lo poquísimo que pude salir a páxaros, entre dar clases, investigación, trabajo, y cuando éramos pocos parió güelita y me fastidié el hombro, en fin, vaya año llevo.

Empiezo hoy esta serie con las
agujas colipintas (Limosa lapponica), a las que pude ver en un escenario a priori nada propicio para ellas, el parque de La Providencia de Gijón.

Empezaron aterrizando delante mío 2 ejemplares. Acabaron siendo 5 en total, tomándose un descanso entre la hierba.
No me las esperaba encontrar aquí.

Donde sí fue mucho más normal verlas y disfrutarlas fue en Zeluán.
Un buen grupo de 20 ejemplares, con hembras y machos bien colorados.

Una de ellas, anillada en Holanda.
Las hembras, mucho más discretas, en este caso acompañadas de un
zarapito trinador (Numenius phaeopus).

O de los
chorlitos grises (Pluvialis squatarola).
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