

En las acequias del embalse, multitud de rabilargos (Cyanopica cooki). En este caso acompañado de un mirlo común (Turdus merula).

Muchos también en las dehesas.

Llegados al propio embalse, cientos de anátidas, pero muy lejanas.

Los más frecuentes, ánades azulones (Anas platyrhynchos), también algún ánade friso (Anas strepera).

Bastantes zampullines chicos, y al menos dos somormujos lavancos (Podiceps cristatus).

Fue pena la gran distancia. En las dehesas de alrededor, multitud de paseriformes, como mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita)...


...tarabilla común (Saxicola rubicola)...

...o bisbita pratense (Anthus pratensis).

Y por supuesto, nuestras grullas (Grus grus), en gran número y bastante cercanas.

Todo el camino de regreso a los dormideros del río Cubilar las vimos, acompañadas en ocasiones de garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), y de ejemplares sueltos de garza real y garceta común.

De vuelta al río Cubilar, otra vez el maravilloso espectáculo de miles de grullas juntándose para pasar la noche.

Que nos tuvo extasiados hasta el anochecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me encantan tus comentarios, y además los necesito, pero para evitar los ataques de orcos, trols y pesadiellos, me veo obligado a moderar. Si formas parte de la buena gente, tu comentario saldrá seguro.