

En menos de 2 kilómetros bajamos a una pequeña presa que en verano debe ser una delicia de frescor.

En los riscos alrededor del desfiladero que forma el río Ruecas vimos un bonito roquero solitario (Monticola solitarius).

Y un par de enormes y llamativos buitres negros (Aegypius monachus).

Y es que aquí basta alejarse unos cientos de metros de la ciudad para disfrutar de un paseo bien interesante.
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