

Dos adultos y dos crías bastante crecidas, aunque sólo pude fotografiar a la mitad de los ejemplares decentemente.

Aunque es normal la presencia de cárabos en los pueblos del concejo de Gijón, ver a esta familia en pleno casco urbano fue una grata sorpresa y una fiesta para los más pequeños de la casa.

Esperemos que repitan el año que viene.
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