Sigue con nosotros la aguja colipinta (Limosa lapponica) que lleva el invierno con nosotros en Gijón.
No para ni un momento, y como es muy tolerante a la presencia humana (lo llevaba crudo si no fuese así, invernando en la playa principal de una ciudad de 1/4 de millón de habitantes) se pueden disfrutar todos sus (normalmente exitosos) lances de caza.
Espero que con esa rica dieta aguante todo el invierno y que la sigamos disfrutando con salud.
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