Bueno, por fin empiezo con las fotos de la salida de aves marinas que hicimos el 7 de octubre pasado.Iré especie por especie, y al final, pondré la crónica completa.
Vimos cientos de alcatraces (Morus bassanus), a escasos metros de nuestra posición, y realmente captas la maravilla que la evolución ha hecho con estas aves.

Posados en el agua, preciosos, nos dábamos
cuenta, a los escasos 10
metros de distancia a nosotros, de lo magnífico que es
el plumaje de los inmaduros, de sus ojos azules y su gran tamaño, que
sobrepasaba con mucho al de las pardelas que los rodeaba.
Son aves muy grandes, y muy activas, y para mantener ese ritmo tienen un apetito feroz.
Aunque cuando captabas su poderío era cuando
te pasaban al lado, costaba meterlos enteros en el encuadre de la cámara.
Con mucha diferencia, los más abundantes eran los ejemplares juveniles, nacidos este mismo año.
Los tengo vistos desde la costa por cientos, pero no es ni parecido a verlos a tu lado.
Y es que desde la costa estos juveniles se ven desgarbados y muy oscuros, pero una vez cerca de ellos te impresiona el intrincado dibujo de perlas blancas sobre mil matices del gris y del negro.
Y los ojos, relativamente grandes, son de un azul precioso, nunca los veré "feos" de nuevo.
Su agilidad volando es prodigiosa, teníamos una luz perfecta para verlos maniobrar y para fotografiarlos, pero me imagino que en medio de la borrasca, verlos pescar debe ser increíble.
Además de los ejemplares del año, bastantes
más escasos eran lo individuos en transición a la etapa adulta, como este, con su plumaje
en un quiero y no puedo, como este ejemplar de segundo año (2cy).
Y pocos, muy pocos, pero de una belleza que
emocionaba, fueron los adultos que se acercaron. ¡Buf! Que aves tan magníficas.
Pues en la próxima entrada, los veréis pescar. Espero que alucinéis tanto como yo lo hice en vivo.




















































