martes, 22 de mayo de 2018

Buena primavera para las fochas del Parque Isabel

Vuelven una primavera más a copar la reproducción en el Parque Isabel de Gijón. Las fochas comunes (Fulica atra) son ahora mismo la acuática con más éxito, una vez que este año de nuevo hay pocos azulones y exóticas anidando.







Patrullan con muy mala leche las charcas del parque. Ya las he visto enfrentarse a cisnes sin cortarse un pelo, todo es poco por sacar la prole, y patrullando el territorio desplazan con facilidad a las gallinetas residentes y a los azulones.










Como suele suceder cada año, hay segundas puestas y parejas que escalonan su período reproductor, por lo que encontramos crías muy crecidas en el estanque simultaneamente con otras recién salidas del cascarón.

domingo, 20 de mayo de 2018

Desastre de paisaje

Me cuentan (y me lo creo) que en el valle del río Aboño había una hermosa playa, con un río limpio en el que se podía pescar, que las familias iban a tomar la merienda aquí los fines de semana, y al fondo del valle unas praderías llenas de ganado de las que vivían sin problemas varias parroquias gijonesas.

Yo hoy veo esto y sigo preguntándome, un siglo después, si no hemos aprendido nada, si después de machacar hasta el exterminio un valle entero, nadie se pregunta porqué hay que seguir mirando hacia otro lado. El carbón pudo tener su lugar de ser entonces, hoy, sin duda, tiene sustitución, como las centrales térmicas. Respecto del cemento, creo que pocos fracasos van más ligados a un solo material como la crisis del (abuso del) cemento de hace una década, se llenó el país de este material, y ahí está, en pie, inservible, en miles y miles de construcciones e infraestructuras que hemos pagado todos los contribuyentes a precio de oro. El puerto, en fin, sigue infrautilizado, y aunque la megalomanía se va alejando de las mentes de quienes deciden, nadie a día de hoy ha admitido que los proyectos ligados al "Superpuerto" gijonés han sido un fracaso en su mayor medida, y un lastre económico que se tardará décadas en rentabilizar, si es que algún día lo hace. El desastre paisajístico ahí está a simple vista desde cualquier punto de Gijón, pero especialmente desde el punto donde estoy, la Campa Torres.

Cemento, carbón, infraestructuras caducas o en fase de caducidad. Y no fueron gratis, las pagamos entre todos, y no dieron beneficios. ¿Crearon y todavía hoy mantienen cientos de puestos de trabajos bien remunerados? ¿Ese es el problema, o sólo una excusa a la que todos en algún momento, nos hemos agarrado? De la misma manera que cambiamos de modelo económico hace 40 años, se puede volver a apostar por una reconversión, que ya afrontamos en peores condiciones en los años 80. Algo sabemos de cómo hacerlo mejor que entonces. Y de esa reconversión pueden salir miles de nuevos puestos de trabajo ligados a industrias menos contaminantes, alternativas de bajo coste, económico, ambiental y social, bien remunerados, y con mucho más futuro para los jóvenes que las actuales industrias que van a ser barridas de la historia y de nuestra región por la pura inercia de la globalización, y que van a ser un sumidero de empleo de aquí a nada.

Ya no hay excusas. Por mi parte, creo que ya no se sostiene ningún intento de legitimar, actualmente, con las tecnologías existentes, modelos industriales y económicos del siglo XIX, basados en destrozar el paisaje y al paisanaje para beneficio de los accionistas, con la complicidad de los poderes públicos, que, con la defensa de unos puestos de trabajo y unos impuestos que pueden, y deben, porque ya lo hacen en otros países más avanzados, venir de la innovación, la racionalización y la discusión pública.

Tardaremos, puede que yo no lo vea, pero este valle se convertirá algún día en un paisaje en el que se pueda volver a tomar el sol, a nadar, a pescar, a escuchar a las buscarlas pintojas, y nos preguntaremos cómo estábamos tan locos de apostarlo todo, nuestra salud, nuestra casa, nuestro orgullo como región, a un proyecto por el que ya nadie apuesta en ningún país de nuestro entorno, y que tal y como ya se ha hecho en países con características similares, se puede y se debe cambiar por un proyecto limpio, económicamente más rentable y más justo para la ciudadanía y para los trabajadores.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Lavanderas boyeras "flava" y chovas piquirrojas por Celorio.

En un día lleno de niebla y frío que pensábamos que iba a ser soleado y cálido, apareció de la nada un bandito de lavanderas boyeras, 2 de las cuales eran de la raza centroeuropea (Motacilla flava flava).









2 machos, y uno de ellos se dejó fotografiar.













En los restos de las algas de los prados alrededor de Celorio eran felices localizando invertebrados.











Aunque malas, en las fotos se ven lo diferentes que son de nuestros machos de la raza iberiae.









Tal que así estaba la península de Borizu.
















3 chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) se aprovechaban de la niebla para cazar insectos y pasar desapercibidas.










Pero aunque no se veían apenas, su áspera voz las delataba fácilmente.

jueves, 10 de mayo de 2018

Algunos bichos que despertaban por Cabu Peñes

Hace un par de semanas los primeros días tibios hacían las delicias de varias especies de aves que despertaban del duro invierno para empezar con las labores reproductoras. Posiblemente el más notorio era el bisbita arbóreo (Anthus trivialis).














Como podéis ver, elevaba su canto a muchos decibelios desde los posaderos típicos de los últimos años frente al vértice geodésico.













Otros que llenaban de color su plumaje y en gran número usaban los mismos posaderos para buscar pareja eran los pardillos comunes (Carduelis cannabina).

















El trino más potente gramo a gramo, el del chochín (Troglodytes troglodytes).











Un ave mucho más grande y tímida, captada a gran distancia era el faisán común (Phasianus colchicus).













No podían faltar en Peñes los grupos de alondras comunes (Alauda arvensis), cantando tanto en el suelo como en exhibición aérea.













Había buenas gorrionadas (Passer domesticus) celebrando con gran alboroto bodas de pájaros, costó encontrar a una pareja tranquila que se quisiera retratar, como este macho...












...y esta hembra.















Otros abundantes, de trino muy suave pero nada tímido, son los acentores comunes (Prunella modularis).













Todavía más descaradas, las tarabillas comunes (Saxicola rubicola).


















También se oían los primeros mosquiteros ibéricos (Phylloscopus ibericus) por Coneo.









Esta fue mi primera lavandera boyera (Motacilla flava) de esta temporada.














No todo fueron en el paseo especies reproductoras. Hubo algo de paso lejano de zarapitos trinadores (Numenius phaeopus). Se oyeron antes de verse, muy altos.










Y finalizo con una maravillosa espátula (Platalea leucorodia) nupcial, en paso. Descansaba plácidamente en los prados inundados de Coneo.













Hasta el propio paisaje ya anunciaba la primavera en su esplendor.

lunes, 7 de mayo de 2018

Paseando con búhos (II): Mochuelo europeo.

Tuve la suerte de encontrarme a mediados del mes pasado con un mochuelo europeo o común (Athene noctua).

















A plena luz del día, en el núcleo de Coneo, en el Cabu Peñes, no me imaginaba que iba a aguantar mi presencia tan cercana.










Pero aguantó unos divertidos minutos, hasta que me fui. Por lo que me cuenta Roberto, tiene querencia por este lugar este ejemplar.






Aparte de esos ojos tan intensos, y de la pinta de pillo, pude observar la "cara" que tiene en la nuca, y que a larga distancia mosquea mucho.













En las fotos puede parecer que esté enjaulado, pero era libre de salir de allí. En una casa de campo, llena de cucho, insectos, pequeños reptiles, ratoncillos y demás, el beneficio es mutuo, es un buen lugar para que prospere el mochuelo, y una bendición para el ganadero dueño de la casa, que se va a ver libre de plagas una temporada. Que dure la convivencia.







Os dejo un cutrevídeo de este búho tan simpático.



sábado, 5 de mayo de 2018

Flores tempraneras

A primeros de abril, en la Foz del río Pendón, se veían las primeras flores después del frío y la nieve, se agradece mucho para la vista, empezando por una que comparte nombre con la estación, la primavera, o prímula (Primula acaulis).









Del mismo color, la consuelda menor (Symphytum tuberosum).












Tapizaba los claros la anémona de los bosques (Anemone nemorosa).












En violetas, el jacinto silvestre (Hyacinthoides non-scripta), apenas brotado de su bulbo...












...y la violeta de bosque (Viola riviniana).














Y de un profundo verde, ya floreciendo desde hace semanas, los heléboros verdes (Helleborus viridis occidentalis).

jueves, 26 de abril de 2018

Por la Foz del río Pendón

Ruta perfecta para llenarse de paisajes de media montaña, y para disfrutar de la primavera, la Foz del río Pendón, en Nava, insólitamente agreste.

Nace desde el entronque del camino que partiendo desde el oeste del aparcamiento de la embotelladora de Fuensanta nos va metiendo bosque arriba. Cabañas hasta justo antes de la foz propiamente dicha, con habitantes asturceltas de lo más interesantes.









No había estado nunca en este paraje, y ya desde el inicio de la foz, entrando en el valle se le queda a uno cara de felicidad con el despertar de la primavera en directo.

















La foz parte muy por encima del valle formado por el río Pendón, y lentamente se va acercando al fondo del río, con el cordal del Múa por encima de nuestra mirada.








Aunque el camino es muy fácil, la sensación es de alta montaña, con unas caídas impresionantes y el ruido del deshielo muchos metros por debajo, el río todavía no visible pero bien audible.













Coincidió la excursión en plena época de lluvias y se notaba, con el verde brotando por todas partes, los sauces en flor y una temperatura y humedad perfectos para caminar sobre, dentro y por debajo del bosque, según el tramo del camino.










Después de aproximadamente una hora por fin la ruta empalma con el río, y la frescura se nota en cada esquina, con decenas de pequeñas cascadas de un agua cristalina.












Es lógico que se aproveche el agua de este río porque la sensación es de limpieza total, es una pena que nuestros ríos no corran salvajes como lo hacen en este arroyo tan corto como salvaje.









Luego toca rodear por unas revueltas para pasar al otro lado del valle, de paso las vistas sobre los bosques retoñando, una maravilla.











El cordal que va del Múa a la Cordillera Cantábrica es una delicia desde el fondo del valle.

Llegados arriba, bajaremos otra vez hacia Fuensanta, esta vez por un paisaje mucho más humanizado, aunque también, a su manera, hermoso, con cabañas, prados, pomaradas, y muchos puntos donde reposar la vista cansada de tanto edificio y carretera. La ruta en total son unas 3 horas, accesibles para montañeros en familia de nivel medio, y sin ningún peligro, es más, la ruta está señalizada completamente, cosa rara en Asturias.














domingo, 22 de abril de 2018

Escribanos cerillos por Mieres y Picu Roíles

Hicimos una ruta muy corta y muy agradable al oeste de la ciudad de Mieres, al pico Roíles en la que encontramos a un par de escribanos cerillos (Emberiza citrinella).













Aunque ya estaban cantando como si les fuese la vida en ello, todavía estaban mudando el plumaje invernal, con una combinación de ambas libreas.












Con el invierno que vino ganas tendrían de que llegase la primavera.














El Picu Roíles, muy modesto, tiene varios alicientes, el principal de ellos, para mí, es tener una de las mejores vistas de mi montaña favorita, Peña Rueda.













Una vista despejada hacia el Sur que permite descubrir un montón de alturas del Macizo de Ubiña.















Aunque la mayoría de la gente transita estas colinas para hacerse con la mejor vista que conozco de Mieres.

Hay que reconocer que el dominio de esta ciudad es absoluto y cercanísimo desde el Roíles y su mirador.












La Iglesia de San Juan Bautista parece una maqueta desde aquí.












Otras vistas no tan agradables se dan y no se pueden evitar, a tantas escombreras y cicatrices de la minería en el paisaje, incluida la central térmica de La Pereda.
Con todo es una caminata bien sencilla y que merece la pena.