sábado, 4 de enero de 2014

Playas deliciosas: San Antolín de Bedón, Llanes, Asturias.

Una hermosísima playa a la que, como todas las de Llanes, por desgracia cada vez recurro menos, por estar ultramegasaturada entre junio y octubre.
Además, al contrario que otras, ésta es perfectamente accesible, solo hay que tomar la autopista hacia Cantabria, salirse en Nueva, y seguir la carretera en dirección Este, en un kilómetro aparecen los aparcamientos.
Una curiosidad que no me cansa es ver pasar, con suerte, porque cada vez se ve menos esta escena, el tren literalmente por la playa, ya que las dunas se ven cortadas por las vías, es una estampa que desde la playa es mágica, pero desde el tren, sobre todo si se va en el lujoso Transcantábrico, y en buena compañía, tiene que ser una experiencia cuasi mística.
Una vez en ella, 2 kilómetros para pasear, vistas espléndidas hacia el mar y hacia la cercana montaña, y unas aguas divinas. Es la playa más grande de Llanes, y da para mucho. Hacia el este, alejándose de los chiringuitos lo más posible (siempre una buena idea), llegamos al punto más hermoso, con la desembocadura del Río las Cabras, siempre lleno de gaviotas, por cierto, para los que gustéis de emociones variadas.
Un baño en este punto es siempre una gozada, pero ojo, la corriente es fuerte, cubre mucho, y el lecho es de cantos muy pulidos, no apto para malos nadadores o niños demasiado intrépidos. Y lo que queda hacia el final de la playa, la zona más solitaria, hay que aprovecharlo antes de que suba la marea, es una auténtico lugar atrapa-turistas-que-desconocen-las-mareas-del-Cantábrico, que no os pille.

Si hacéis, como hicimos nosotros el día que tomamos estas fotos, la ruta desde la playa de Gulpiyuri, un día redondo, ¡no seáis vagos!

Y si tenéis el día contemplativo, siempre podéis acercaros al vecino templo de San Antolín de Bedón, el recio románico del Císter os hará reflexionar, que falta nos hace a todos.

2 comentarios:

  1. Esa ruta la haré un día de estos, tengo muy buenos recuerdos de la zona y en invierno me encanta. Igual me acerco a los bufones a reflexionar que es más de mi carácter. Saludos

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    1. Sí, los bufones dan para reflexionar, pero su bramido enseguida me trae de vuelta al mundo real, especialmente con las olas de estos días.

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