sábado, 16 de junio de 2012

En mi Kindle: A Sangre Fría, de Truman Capote


Bueno, inauguro esta sección en la que iré detallando las lecturas que más haya disfrutado en mi kindle.
No era yo hombre de mucha narrativa (mejor el ensayo), pero desde que tengo el kindle, el cual recomiendo (se compra aquí, en amazon, este modelo es el mío), mi vida ha cambiado. Se puede llevar a todas partes, y casi deseo hacer cola en los sitios para poder enchufarme unos minutos a la lectura.
Los libros clásicos se pueden descargar gratis de la propia web de amazon, y con los que ya tengo en mi dispositivo he calculado que tengo lectura (a 1 / semana) hasta la jubilación (no es broma).


Empiezo con “A sangre fría”, ( In cold blood), de Truman Capote.



Desconocía casi todo de Capote, salvo los chascarrillos habituales sobre su homosexualidad, su drogadicción, y sus ínfulas de genio de lengua viperina, y por supuesto, el ser el autor de “Desayuno en Tiffanny’s”, que se transformó después en la preciosa película “Desayuno con diamantes”, de Blake Edwards.









Así que cuando empecé a leer, por pura curiosidad, “A sangre fría”, no pasaron ni 5 minutos cuando ya estaba sonriendo y pronunciando mi célebre “fuuuuaaaaa”, que reservo para las cosas que de verdad me impresionan.
Unos personajes totalmente antagónicos, que desde la página 1 sabes que llevan rumbo de colisión, diseccionados con un estilo forense por el autor, desmenuzados, vistos desde muy alto, con una total objetividad, pero con una puesta en escena tan magistral que esa frialdad se transforma inmediatamente en la desagradable sensación de tener un conocimiento intuitivo del tremendismo con el que todo se va a desarrollar, sin que nadie, ni el lector ni el autor puedan hacer nada por evitar la acción posterior.
Un libro en cámara lenta, en el que las páginas caen una tras otra como si vieras 2 trenes acercarse a toda velocidad, desde muy lejos, y sin poder apartar la vista, y nada pudieras hacer para advertir a los maquinistas.
Personajes magistralmente presentados, el agua y el aceite, la familia Clutter, modélica, es descrita sin ningún tipo de animadversión por el autor, que podría haber caído en la parodia, dada la ferviente práctica religiosa de todos sus componentes y su puritanismo.
Muy al contrario, está claro que Capote siente un profundo respeto por las buenas maneras de la familia, las considera buena gente, y no tiene ni una sola línea de mofa hacia un modelo clásico de la familia campesina americana, que tanto se ha prodigado en la novela y el cine americanos, pero que el autor, en esta ocasión, borda en su elaboración psicológica, sintiéndote como si te sentases a la mesa con el padre de familia, trabajador, hombre hecho a sí mismo, abnegado, y buena persona en el sentido primordial del término.
Desde la comprensión trata a la madre de familia, símbolo del ama de casa delicada y deprimida en su rol de ama de casa, un fantasma que deambula por el hogar.
El tratamiento que otorga a los hijos es cariñoso, delicado, casi diríamos que a pesar de la brutalidad del relato, quiere conservar su inocencia hasta el final, y cada vez que se habla de la hija adolescente, de su mascota, o de los amigos de la infancia, se habla en realidad de la inocencia del sueño americano, de la perplejidad de la vida real, adulta y sucia, ante la que no caben las ilusiones de juventud.
Si solamente nos quedásemos en estos personajes, ya valdría la pena, porque Truman Capote hace un magistral relato etnografico de la sociedad estadounidense de los años 50 del siglo XX, y ya solo por esta magnífica descripción ya sería para conservar para siempre la novela, como un fresco fidedigno y veraz de cómo era el día a día en aquella época…
…pero el lector sabe, desde el principio, que hay 2 tipos muy, muy peligrosos que se acercan a los Clutter sin remedio, y este acercamiento se produce lenta pero inexorablemente, y esta tensión la maneja tan bien Capote que pocas veces se suda tanto leyendo una novela como en esta ocasión: sabes que se encontrarán todos los personajes, y percibes que el encuentro va a ser terrible, pero el narrador, frío, impertérrito, te va a llevar al momento del clímax a su manera, y no a la tuya, y a pesar del desesperante y lento ritmo con el que transcurre el tiempo, sabes que el momento llegará, tarde o temprano.
Y es que este acercamiento, tortuoso, a veces surrealista, lo aprovecha el autor para poner delante de tu vista a Dick y a Perry, 2 seres a los que va desnudando poco a poco, hasta que los conoces tan bien, que ya sabes lo que va a pasar, y, sobre todo, sabes por qué lo hacen, aunque sepas que lo que han hecho no tiene sentido.
Porque pocas veces vemos una descripción tan pormenorizada de la mente criminal, de sus resortes psicóticos, sus locuras, sus frustraciones, y en ningún caso tratando de que te den pena, o de justificar su maldad. En absoluto: Capote te deja a solas con 2 monstruos, y en ningún momento deja que te relajes, o que dejes de tenerles miedo: son 2 monstruos, te explica por qué lo son y que no tienen remedio, te deja lleno de hilvanes que forman un tejido crudo y doloroso, en ningún momento suaviza sus acciones, sus vicios, su estupidez: son así, y así se comportan, y la descripción es tan magistral como terrorífica, no deja ninguna duda, ninguna conjetura, todo está ahí, y no hay alivio posible, ni salvación, ni trucos, y aunque los esperas hasta el final, Truman Capote muestra sus manos desnudas, y no hay ningún as bajo la manga, solo (casi nada), la cruda realidad del american way of life destrozado por la tozuda acción de la vida criminal más desquiciada.
Una vez sucede lo inevitable, el proceso policial, judicial y penitenciario no desmerece en absoluto a la 1ª parte de la novela, pues de nuevo una descripción nítida, fría pero a la vez colorista del pueblo americano y sus instituciones, a través de sus propios personajes, en 3ª persona, pero también adentrándose en sus mentes, consigue que conozcas los entresijos, las zonas oscuras, y la propia fragilidad de cada uno de sus eslabones, con un brutal realismo del que nadie sale indemne, salvo el propio autor, que pese a su sinceridad, talmente parece que solo abre puertas para que entres, pases, y juzgues tú mismo. Muy inteligente, y tan desasosegante, que la novela no pierde un ápice de tensión en ningún momento.
En fin, a pesar de la amplitud del relato, se devora cada página del libro, y decir que me encantó la novela es quedarse muy corto.
Dije que no hay truco en el desenlace de la novela. Pero sí lo hay, y no es un truco, es una doble pirueta mortal, y sin red.
Porque no se trata de una novela, o de una invención: ¡es la descripción, fidedigna, detallista, y genial, de un hecho absolutamente real!
Y entonces es cuando de verdad admiras la novela, porque pasa de ser eso (una novela), a ser un relato antropológico, historia pura, un pasaje a la realidad, y en el fondo un trayecto por el mejor periodismo que hayas leído jamás.
Tanto es así que la búsqueda de datos por parte de Capote y de su ayudante, nada menos que la también excelente escritora y premio Pulitzer Harper Lee (“Matar a un ruiseñor”), es todo un relato por sí mismo, relato que se ha reflejado en las muy premiadas y oscarizadas películas “Capote” e “Infamous”, en las que se narra las increíbles peripecias que sucedieron mientras el autor y su ayudante entrevistaban a los habitantes del pueblo donde sucede la acción y, literalmente, rebuscaban palmo a palmo todos los detalles de la historia real.

















Insuperable.

10 comentarios:

  1. No se puede describir mejor. Insuperable!!

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    1. Gracias, María, con libros tan buenos siempre se queda uno corto. ¿Lo has leído? Con lo poco que te gusta la violencia gratuíta, lo debiste pasar fatal...

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  2. Recuerdo la película "Truman Capote", me sorprendió en la línea de este buen comentario que has hecho sobre el libro.
    Saludos.

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    1. Las 2 películas son buenísimas, y todo un complemento a la obra literaria...y Phyllip Seymour Hoffmann nunca defrauda, qué enorme actor.

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  3. No es un Kindle, es un SPC, pero con diferencia la mejor compra que hice en años, estoy contigo Ivan, (aunque no coincidimos en esta primera entrada en gustos) en la buena inversión que es uno de éstos

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    1. Para gustos hay colores, la cosa es leer mucho y bien.

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  4. Lo que hace los días de mal tiempo....., je,,je,je.

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    1. Sí, entre el mal tiempo, y las muchas actividades familiares e infantiles, y que para mí está cerrada la temporada alta de bichos...pero siempre hay otra afición a mano...

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    2. Pa mi la caja tonta esta del pc, up... perdón .... Mac. je,je,je.

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    3. ¡Quién tuviese 4 perras pa un mac, qué suerte!

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