miércoles, 12 de octubre de 2011

Zeluán el pasado finde: el resto de aves


Siguiendo con la descripción de lo visto el sábado en Zeluán, me encontré con pocas aves, muy lejanas y mal fotografiadas, pero bastante variedad.

Lo más llamativo de la mañana fueron las cercanas y tranquilas garzas reales (Ardea cinerea) que estaban en la playa. 
Había varios adultos, como esta, y algún inmaduro. 














Me llamó especialmente la atención esta en concreto, al encontré subjetivamente enorme y muy oscura, y objetivamente, tragona: se zampó delante de mí 2 muiles, ya tenía este aspecto de boa a punto de reventar cuando localizó una solla, se la tragó sin vacilar y entonces ya parecía más un marabú que una garza. 











Tenía un aspecto inquietante. ¿Una garza con bulimia? Nunca se sabe.














Más pacíficas, una docena de garcetas comunes (Egretta garzetta) deambulaban a la carrera buscándose la pitanza.








En limícolas, había 2 chorlitos grises (Pluvialis squatarola), juntinos.






Solo localicé una aguja colipinta (Limosa lapponica), juvenil, aunque creo que después se vieron más de tarde.











Aisladas, cada una por su lado, 3 agujas colinegras (Limosa limosa), la única foto algo decente es esta.












5 archibebes claros (Tringa nebularia), afanados en comer.





Además de esto, había 7 correlimos comunes (Calidris alpina), las fotos eran infumables, lo mismo que las del andarríos chico (Actitis hypoleucos), o las del único vuelvepiedras (Arenaria interpres) que localicé.

Aparte de varias de las cornejas negras (Corvus corone corone) del clan familiar local, en el límite entre el agua y la arena discurrían un par de especies bien distintas de gaviotas.
El poderoso gavión atlántico (Larus marinus), primero solín y lejano, después buscó a las demás gaviotas para echarse una siestecilla.








Los cientos de gaviotas reidoras (Larus ridibundus), por todas partes, entrando y saliendo del mar con cada pitido de un camión, sirena de una barco, con una ola que subía de la marea...al principio me irritaban tantos cambios de posición. Ahora me doy cuenta que, al arrastrar a otras gaviotas, se “barajan”, haciendo que se muevan las gaviotas sedimentadas, con más posibilidades de observarlas, ver las anillas, etc...y atrayendo desde el mar a otras gaviotas que se quedan en la arena...y así todo el tiempo, acabas por ver al completo todo el gavioterío.

Por lo demás, en el agua, y muuuuuuy lejanos, algo menos de 10 ánades azulones (Anas platyrynchos), y 2 somormujos lavancos (Podiceps cristatus), ya muy poco visibles, camino de la bocana de la ría.

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